¡NO TENGAIS MIEDO!!! YO ESTOY Y ESTARE PARA SIEMPRE CON VOSOTROS! (cf Jn 14, 16-17).

sábado, 25 de mayo de 2013

Lecturas y Homilia del Domingo Solemnidad de la Santisima Trinidad -26 de Mayo del 2013


Evangelio

Dijo Jesús a sus discípulos: Tengo mucho más que deciros, pero en este momento sería demasiado para vosotros. Cuando venga el Espíritu de la verdad, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oye y os hará saber las cosas que van a suceder. Él me honrará, porque recibirá de lo que es mío y os lo dará a conocer. Todo lo que tiene el Padre, también es mío; por eso os he dicho que el Espíritu recibirá de lo que es mío y os lo dará a conocer.
 
 
 

Homilía

 
Todas nuestras celebraciones religiosas comienzan en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Comenzamos siempre reuniéndonos en el nombre de Dios.

 
El mundo de hoy no acepta con mucho agrado los misterios. Piensan nuestros contemporáneos que todo se debe explicar y todo debe tener su formulación precisa, por eso es incómodo hablar del Misterio de la Santísima Trinidad a los no creyentes de hoy. Pero es urgente rescatar la presencia de Dios Uno y Trino en la vida de cada ser humano.

 
¿Por qué los cristianos aceptamos el Misterio?

 
Nosotros sabemos que las realidades en las que nos movemos son bastantes superiores a nuestras propias capacidades. ¿Acaso para los seres humanos de hoy no es superior a ellos la Justicia, la Libertad, el Bien, la Tolerancia...el Amor? y sin embargo creen en su presencia y de su necesidad en el mundo. Algo parecido nos sucede con Dios.

 
¿Cómo hablar de la Trinidad al no creyente y al creyente?

 
Hoy como ayer los seres humanos somos iguales que aquellos apóstoles a los cuales toda explicación sería demasiado (v.12). Tenemos que convivir con el Misterio y dejar que sea Dios quien nos lo vaya explicando. El error de muchos no creyentes es pensar que son ellos los que tienen que aceptar a Dios y el Misterio de su intimidad. Si es razonable para mi, si me convencen los argumentos solo asi acepto a Dios y su mundo... Nada más lejos de la realidad. El creer en Dios y aceptarlo en nuestra vida es siempre un regalo que Él nos hace. Me conoces porque te muestro Quién Soy. Sólo puedes conocer de mí lo que te regalo, lo que te ofrezco, lo que te propongo, y te quiero tanto que me he dado a conocer totalmente a ti.

 
Todavía los apóstoles no son capaces de aprender otras cosas más profundas sobre la fe. Jesús se hace cargo de nuestra debilidad, pero les promete que pronto les enviará ayuda suficiente.

 
El Espíritu Santo nos guiará en la verdad. La verdad de la que nos habla no es la verdad filosófica, ni del sentido de las cosas. Nos está hablando de la verdad sobre lo que necesitamos para seguirle, para mantenernos en Él y vivir en Él.

 
La Trinidad es una verdad revelada por el mismo Dios que se nos ha dado a conocer. Es la respuesta de Dios al "No es bueno que el hombre esté solo..." del Génesis. La soledad material es dura pero la espiritual lo es mucho más, no en vano encontramos en nuestras sociedades de hoy personas realmente solas rodeadas de millones de seres humanos…pero solas

 
Dios se nos muestra en la plenitud en la Trinidad.

 
Para un cristiano hablar de Dios Trino es relativamente fácil. Los creyentes para descubrir a Dios plenamente tenemos que hacernos tres preguntas básicas:

 
- ¿Quién me creó?

 
Me pregunto sobre el origen no sólo material de mi vida sino también de la realidad no material que se hace presente desde el primer momento de mi existencia. Dios Padre me creó a su imagen y semejanza.

 
- ¿Quién me redimió?

 
La creación de Dios se truncó en un momento de la Humanidad. La creación se volvió contra el creador, trató de prescindir de Él. La distancia que creó fue tal que se rompieron los caminos para llegar a la armonía primera del ser humano con su creador y consigo mismo. Separándose de su creador se alejó de sí mismo. Fue Jesús quien arregló los caminos y nos enseñó que Él era el único Camino para llegar al Padre.

 
- ¿Quién alienta mi fe y continúa en mí la obra buena iniciada por el Padre y el Hijo?

 
Creación y redención necesitan una actualización permanente. Yo tengo que dejarme crear y redimir cada día de mi vida. Creación y redención tienen que ser en mí algo vital y continuo; pero mi debilidad necesita ser constantemente ayudada. El Espíritu Santo viene en ayuda de mi debilidad. Con sus dones potencia la creación y la redención que hay en mí y lo hace cada día, en cada momento.

 
Soy frágil, lo sé. La buena obra que Dios ha comenzado en mí la puedo romper por descuido, por maldad o por indiferencia. Puedo ignorar el sacrificio amoroso que Jesús hizo por mí, pero si acepto al Espíritu Santo en mi vida iré de nuevo recomponiendo la obra de Dios que soy yo y que rompí con mis pesadumbres y alejamientos de Él. Miraré la cruz y entenderé el porqué se vació la tumba del Maestro. La Trinidad son tres momentos de un solo Dios.

 
La Trinidad es la oportunidad más grande de cambiar que se le ofrece a un ser humano, quien la acepte será recreado, salvado y alentado en el camino de fe. No nos equivocamos en llamarla "Santa" porque aceptar a Dios plenamente nos hace santos.

 

El que tenga oidos…que oiga.

 Hermano Juan Pablo CORC-Obispo Juan David Falcon.

viernes, 17 de mayo de 2013

Lecturas y Homilia del Domingo de Pentecostés- 19 de Mayo del 2013


Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,1-11):

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Enormemente sorprendidos, preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 103,1ab.24ac.29bc-30.31.34

R/.
Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra


Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas. R/.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Gloria a Dios para siempre,
goce el Señor con sus obras.
Que le sea agradable mi poema,
y yo me alegraré con el Señor. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12,3b-7.12-13):

Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

Palabra de Dios

Secuencia

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequia,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (20,19-23):

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Palabra del Señor

Homilía

¿Quién no sueña en un día futuro, en el que ya no tenga miedo de hacer las cosas proyectadas por tanto tiempo, simplemente porque le faltaba valor y coraje para emprenderlas? ¿Quién no espera tener más entusiasmo para realizar con alegría las tareas de cada día, para arriesgarse a amar más profundamente a Dios y a los hermanos, sin condiciones ni vacilaciones? ¿Quién no desea estar mucho más inspirado y ser mucho más dinámico y creativo en la vida? Hoy es el día en que esto puede comenzar a suceder, porque hoy es Pentecostés, el día del Espíritu, el día en que el viento celestial huracanado renueva nuestro amor, el día en que el fuego divino nos trae alegría y libertad, el día del Espíritu Santo.

Nos resultan familiares los vientos huracanados, las tormentas y los huracanes, que sacuden casas y arrancan árboles de cuajo. Hoy celebramos la acción de otro viento misterioso, que unas veces se presenta violento y tempestuoso sin ser destructor, y otras veces se muestra suave y refrescante como dulce brisa reconfortante. Es el Espíritu, el aliento de Dios, el Espíritu Santo que irrumpe y sopla. ¿De dónde viene este Espíritu alentador? ¿A dónde va; y a dónde nos dirige? Es el Espíritu poderoso de Dios, tormenta divina de amor y valentía; Espíritu creativo, renovador, “inspirador”, que quiere realizar con nosotros un nuevo Pentecostés. --- Que ojalá hoy, en esta celebración  del Espíritu Santo de Dios traiga aire fresco a nuestros corazones, renueve nuestra fe y haga crecer visiblemente nuestro amor...reflexionemos...

Siempre he pensado y sentido que El Espíritu Santo  es "el gran olvidado" en esta etapa salvifica que hoy nos toca vivir...aunque nuestra vida de fe esté llena de términos y expresiones "espirituales", muchas veces no vemos la accion del Espíritu de Dios que nunca se esconde, es más, actúa en muchos lugares tanto dentro como fuera de la Iglesia.

Al comienzo de la Biblia (Gén 1,1-2) ya aparece su presencia y en el último libro, en el Apocalipsis, (Ap 22,17) lo volvemos a encontrar. Dios en el comienzo y en el final de la Palabra. En el resto de los libros bíblicos vamos descubriendo su presencia de mil maneras distintas. Sus auxilios nunca abandonaron al ser humano en su caminar hacia Dios.

Ya sabemos quién es el Espíritu Santo; vamos a preguntarnos ahora cómo actúa, qué hace en el momento presente.

El ser humano por sí mismo no puede lograr muchas cosas espirituales. Necesita que sea Dios mismo quien le muestra el camino por donde hay que llegar a la tierra del Espíritu; pero el aprendizaje que Dios nos hace no se realiza de una manera abstracta, anónima o del todo invisible. El Señor sabe establecer los márgenes donde tenemos que movernos para irle descubriendo. Cada persona es distinta y es por ello que la presencia espiritual en cada uno tiene, además de lo básico y fundamental de toda vida cristiana, una serie de ayudas y regalos por parte del Espíritu Santo. De ahí que no todas las personas tengamos ni los mismos carismas ni las mismas cualidades para desempeñar nuestra misión de cristianos.

 Nuestro Padre Dios  nos ha creado individual y personal; soy "alguien" para mi Padre del cielo. Jesús dio su vida por mí para salvarme y me ha hecho co-heredero de la Gloria...co- resucitado en Él. El Espíritu Santo toma esta realidad de ser "alguien co-resucitado en Dios" y viene en nuestro auxilio dándonos las ayudas y claves espirituales para que podamos tener una vida digna de tal título. No nos deja solos... pero nos deja en libertad.

¿Qué hace el Espíritu Santo en mi vida?

Esta es una pregunta muy importante que hay que responder una y otra vez a todas las personas, pero de una manera especial a los que se incorporan a la fe o a los que flaquean en ella.

Dios no se desentiende de su creación. La Humanidad, a pesar de todo lo que vemos cada día, no está abandonada por Dios que actúa hoy mediante su Espíritu. Veamos algunas de las acciones que fortalecen la vida del cristiano y de todo ser humano que permanece abierto a su acción:

◦El Espíritu Santo me hace encontrar cada día con Dios amor y con el amor de Dios.

◦Ordena mi vida desde el amor. Mis anhelos, mis deseos, mis fracasos y mis éxitos, mis relaciones con los demás y con Dios cuando Él actúa adquieren un nuevo sentido en mi existencia.

◦Fortalece mi debilidad humana y espiritual en la oración, la meditación, el estudio, el trabajo y toda la vida diaria.

◦Da vida a mi vida. Hay aún muchos restos de muerte en mi vida que necesitan ser transformados y asi recuperar la gracia divina.

◦Me enseña a buscar bien a Dios y me conduce a un encuentro profundo conmigo mismo y con los demás.

◦Me enseña a preparar mi corazón, purificando la voluntad de afectos extraños, el entendimiento o la razón de preocupaciones, la memoria de ocupaciones inútiles o embarazosas y alguna vez también de las necesarias.

◦Me hace comprender que el amor de Dios no es algo del pasado y me da pistas más que suficientes para actualizar el amor de siempre tal como la Trinidad quiere.

Por supuesto para que dicha accion divina pueda realizarse en cada uno de nosotros y transformarnos verdaderamente, necesitamos abrir nuestro corazon y aceptar la presencia espiritual de Dios en nuestro interior...en nuestra vida...

Los cristianos debemos estar una y otra vez revisando nuestra vida a la luz del Espíritu Santo. No debemos de caer en un afán de autosuficiencia prescindiendo de las acciones de Dios en nuestra vida; Dios es el único que puede saciarnos de vida, gozo y plenitud.

Cada creyente está escribiendo dos historias paralelas, una es la visible, la material, la otra es la invisible que mueve a la anterior, ambas están llamadas a dejarse transformar y madurar en la presencia de Dios.¿Seremos nosotros capaces de que el Espíritu Santo siga actuando en nosotros? ¿Seremos nosotros lo suficientemente fuertes para lograr un cambio real en nuestra vida?

El que tenga oidos...que oiga.

Hermano Juan Pablo CORC-Obispo Juan David Falcon.

sábado, 4 de mayo de 2013

Lecturas y homilia del Domingo 6º de Pascua -05 de Mayo del 2013


Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15,1-2.22-29):

En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. 

Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras.

Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Palabra de Dios

 Salmo
Sal 66,2-3.5.6.8
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga, 

ilumine su rostro sobre nosotros; 

conozca la tierra tus caminos, 

todos los pueblos tu salvación. R/. 



Que canten de alegría las naciones, 

porque riges el mundo con justicia, 

riges los pueblos con rectitud 

y gobiernas las naciones de la tierra. R/. 



Oh Dios, que te alaben los pueblos, 

que todos los pueblos te alaben. 

Que Dios nos bendiga; 

que le teman hasta los confines del orbe. R/.

Segunda lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (21,10-14.21-23):

El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero.
Palabra de Dios

 Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 14,23-29):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»
Palabra del Señor

Homilía

Uno de los gestos más significativos que hacemos en la Eucaristía antes de recibir la comunión es el darnos la paz. La paz como gesto y como deseo. La paz que tenemos la entregamos al otro y por ello nos acercamos y nos saludamos con cariño.

En el texto de hoy Jesús nos deja como regalo la paz, pero no como una armonía en un mundo donde la guerra y los conflictos no estén presentes. Por desgracia las violencias humanas están aún presentes en nuestra debilitada humanidad. Lo que Jesús nos deja es la paz consigo mismo que no provoca ni guerras interiores ni exteriores.

Muchas personas están en guerra interna contra sí mismos y por ello su forma de relacionarse con los demás y con la realidad externa, siempre es al ataque, a la defensiva. El Señor nos deja nuestra vida pacificada en su amor, nos da amor con paz y paz con amor.

Los organismos internacionales hacen serios esfuerzos por conseguir la paz en el mundo y en las estructuras sociales, pero siempre tenemos la impresión que no se consiguen las metas propuestas. Algo falla por algún lado. Lo que no termina de conseguirse es la paz de los corazones. Una persona que vive en paz interior nunca perderá el profundo sentimiento de misericordia hacia los demás y no provocará dolor ni a los de cerca ni a los de lejos.


Amar a Jesús es hacer caso a sus Palabras e intentar llevarlas a la vida diaria. Oímos con mucha frecuencia la Palabra pero el reto está en hacerla vida en nuestra vida. No es fácil vivirla porque tiene que partir del corazón humano en dirección hacia Dios y hacia los demás. Muchas veces nuestro corazón está lleno de tristezas, amarguras, miedos, traumas... de todo menos de amor con paz y de paz con amor...

Jesús indica a sus seguidores que cuando se marche quedarán bajo la guia del Espíritu Santo. Por medio del Espíritu les hablará el Maestro, del mismo modo que, por medio de Jesús, les ha hablado hasta ahora el Padre.

¿Por qué llamamos "Santo" al Espíritu?

No es por ser sin pecado, ni defecto ni límite, o por hallarse en posesión de todos los atributos morales, sino porque procede del Padre y del Hijo y es un regalo de Dios. Es "Santo" porque nos santifica.

El Espíritu Santo será enviado para enseñarnos todas las cosas y recordarnos todo lo que nos ha dicho Jesús. Nos enseñará interiormente las cosas que pertenecen al Salvador. Nos abre el camino interior para el encuentro con Dios. No les enseñará nuevas lecciones —ya está todo dicho en Jesús— , ni añadirá nada al Evangelio, sino que les traerá a la memoria las enseñanzas vivas que Cristo había impartido y les iluminará los ojos del entendimiento y del corazón.

Me gusta mucho una de las misiones del Espíritu. Dice el Maestro que "nos recordará todo lo que les he dicho". La palabra "re-cordar", significa "volver a pasar las cosas por el corazón." Las enseñanzas de Jesús las tenemos que volver a recordar una y otra vez desde esta perspectiva que va desde el oído hasta el corazón.

El Señor anunciaba su marcha y entregaba su paz como herencia. ¡¡Cuántos cristianos de hoy hay miedosos y con falta de paz interior!! Hay hermanos y hermanas a los que la vida les abruma y entristece, les quita la paz interior y viven angustiados. Buena señal será recordar estas palabras: "Te dejo mi paz".

 En medio de las tormentas de la vida recordar esta frase una y otra vez nos llevará a preguntarnos sobre nuestra confianza en Dios.

La palabra hebrea "Shalom" (paz) es etimológicamente un concepto que va más allá de la mera ausencia de guerra. "Shalom" significa "estar entero, completo, seguro". En definitiva lo que Jesús nos ha dejado no es sólo la paz interior sino que desea que tengamos todos los elementos espirituales y materiales —de ahí la necesidad de cumplir su Palabra— para conseguir y mantenernos en esa paz. Cada cristiano tendrá la misión de mantener la paz durante toda su vida y transmitir esa paz que viene de Dios a los demás.

Bendición

Hermanos: Jesús nos ha dicho hoy: “Los que me aman amarán mi palabra”, es decir, llevarán mis palabras a la práctica, y harán todo lo posible para vivir  como yo viví.

Que el Espíritu Santo nos guíe y nos ayude a vivir  conforme al evangelio del Señor.

Y para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre

Amen!

Hermano Juan Pablo CORC-Obispo Juan David Falcon. 
 


viernes, 26 de abril de 2013

Lecturas y Homilia del Domingo 5º de Pascua -Domingo 28 de Abril del 2013


Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14,21b-27):

 En aquellos días, Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios. En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.

Palabra de Dios               

 Salmo
Sal 144,8-9.10-11.12-13ab
R/. Bendeciré tu nombre por siempre jamás, Dios mío, mi rey.

 El Señor es clemente y misericordioso,
ento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

 Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
 que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

 

 Explicando tus hazañas a los hombres,
 la gloria y majestad de tu reinado.
 Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

               
Segunda lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (21,1-5a):

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres: acamparé entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.»
Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Todo lo hago nuevo.»
Palabra de Dios

               
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (13,31-33a.34-35):

 Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»
Palabra de Señor

 Homilía

En la Última Cena, Jesús lega a sus discípulos el mandamiento del amor como su última voluntad, su testamento. Este amor es la clave para un mundo nuevo…

En nuestras parroquias y monasterios  a los niños se les enseña en la catequesis que los mandamientos son diez más uno. No son once. Son diez más uno.

El mandamiento que Jesús nos deja y pide que cumplamos no se refiere solamente al prójimo. Esta vez se hace referencia al amor interno que debemos de tener los seguidores de Jesús. Muchas veces nos cuesta menos amar "al prójimo" que no conocemos que al hermano o hermana cristiano que tenemos cerca y que estamos viendo casi cada día. Ya ustedes saben que la cercanía a la vida de las personas, nos hace ver sus miserias y errores que pueden empequeñecer sus grandes cualidades si los miramos con unos ojos sin amor.

Nos dice el Señor, "Si se aman los unos a los otros, todo el mundo conocerá que son mis discípulos." Fíjate que el Maestro no se refiere a una señal cualquier de identidad, ni tan siquiera el tener una señal de identidad. Lo que Él propone es mucho más; es la identidad en el amor y el amor en el corazón. Somos lo que somos en el corazón. Lo que hay en lo más profundo de nuestro corazón es lo que realmente somos.

Hay cristianos preocupados por todo: la ortodoxia, la litutrgia, la pureza de la fe, la exigencia a los demás... No se dan cuenta que todo lo que hay de bueno y todo lo que viene de Dios tiene que venir del amor y hacernos crecer en él.

No hay vida cristiana si no crecemos en el amor. Aunque acudamos a la Palabra de Dios, a la Misa, a las oraciones frecuentes, a la ayuda a los pobres... si lo hacemos sin amor de nada nos sirve. Todo lo que la Iglesia nos ofrece es para poder crecer y seguir creciendo en el amor.

En la vida podemos hacer cosas buenas; en la fe las cosas buenas las tenemos que hacer con amor y por amor, todo lo demás es sólo buena voluntad…y no vale.

El "amarse unos a otros" es un desafío para nuestra vida de creyentes. La verdad es que el mundo no ofrece muchas propuestas de amor sino todo lo contrario. El testimonio que Jesús nos deja es que, al menos nosotros los que creemos en Él, seamos esos oasis de amor en el gran desierto del mundo. El amor entre nosotros supone una correspondencia recíproca. No es sólo hacer cosas buenas sino ir a la fuente de donde mana la bondad.

Amar al prójimo como a sí mismo puede caer en un estéril mensaje, sobre todo a las personas que llevadas de sus traumas y problemas internos ni se aceptan ni se aman personalmente. En este caso el amor al otro será siempre escaso, breve, frágil.!! NO PUEDES DAR LO QUE NO TIENES!!...

Jesús lo sabe y da un paso más: "Así como yo les amo, así deben amarse los unos a los otros. Si se aman los unos a los otros, todo el mundo conocerá que son discípulos míos."

El amor de Jesús es el modelo a seguir. Un amor hasta el extremo, que da la vida por los demás, de esta manera se conseguirá el objetivo propuesto.

Amar es la clave para hacer presente a Jesús en el mundo.En tu vida!!...Sin Amor, llevas una vida sin Dios…

Hemos de tener amor, no sólo manifestarlo, sino tenerlo en la raíz del corazón y en la conducta, así siempre estaremos dispuestos a tener buenas obras. El amor fraterno es el distintivo de los discípulos de Cristo, un amor generoso que se olvida de sí mismo para entregarse a los demás. Cuando descubrimos que alguien ama como Jesús podemos estar seguros que es uno de sus discípulos. Pero hay que aprender a amar como Dios nos ama.

Si no sabes amar desde ese amor, date tiempo, configura tu corazón, organiza tus sentidos y espera... Al final sólo quedan la fe, la esperanza y el amor, pero lo más importante es el Amor...

 Bendición

Hermanos: En este momento de reflexión y aprendizaje, nos hemos sentido unidos como una comunidad de fe, esperanza y amor. Ahora retornamos a nuestras respectivas tareas y trabajos. Permanezcamos unidos y tomemos muy a pecho el mandamiento del amor de Jesús, nuestro  Señor. Esforcémonos por amarnos unos a otros como él nos amó. Ésta es la verdadera clave para construir un mundo nuevo.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Amen!!
Hermano Juan Pablo CORC-Obispo Juan David Falcon.

domingo, 21 de abril de 2013

Lecturas y Homilia del Domingo 4º de Pascua - Domingo 21 de Abril del 2013


Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,14.43-52):

 En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquia de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios. El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.

 Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»

Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio. Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios 
              
Salmo

Sal 99,2.3.5
R/. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño


 Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

 Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo, y somos suyos,
 su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

 
«El Señor es bueno,
 su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.               

 Segunda lectura
Lectura del libro del Apocalipsis (7,9.14b-17):

 Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.

 Y uno de los ancianos me dijo: «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugara las lágrimas de sus ojos.

 Palabra de Dios               

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (10,27-30):
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

Palabra del Señor

Homilía

La semana pasada los seguidores de Jesús éramos comparados a pescadores. Hoy el Señor nos compara a las ovejas. Este domingo se ha llamado "El Domingo del Buen Pastor".

Las verdaderas ovejas de Cristo oyen su voz, la disciernen, se deleitan y alegran en ella, y obran de acuerdo a sus instrucciones.Tu eres o te sientes una oveja de nuestro Señor??

  La Biblia no es un manual de autoayuda ni nada parecido. En la Biblia quien nos ayuda es siempre Dios; al ser humano lo que le corresponde es acoger esa ayuda que Dios nos brinda con entusiasmo y gozo. Nuestra vida diaria tiene que estar marcada por la Palabra no en un sentido mágico como quieren hacer algunos, sino con la Palabra dicha con amor por un Dios que nos ama.

 La Palabra de Jesús va incluso más allá. Además de curar nuestro espíritu nos da vida eterna. Fíjate que en el evangelio nos dice "Yo les doy vida eterna". Cristo la da porque el ser humano no puede merecerla ni alcanzarla por sus propias fuerzas, sino que ha de obtenerla por pura gracia. No les dice: "les daré" sino "les doy", en presente porque la vida eterna es un regalo en presente y actual.

La vida eterna tiene escasa repercusión en nuestro tiempo. La Palabra de hoy nos recuerda la necesidad que tanto en la catequesis como en la pastoral hagamos una y otra vez referencia a la vida eterna, no entendiendo la eternidad como algo alejado del mundo en el que aún estamos. La eternidad, el estar con Dios es posible hoy, ya, ahora, aunque todavía no...

Uno de los peligros de los agentes de pastoral es ofrecer el mensaje de Jesús solamente desde claves meramente sociológicas o humanas, olvidando esa eternidad que ya ha comenzado aquí.

Saber presentar a las personas de hoy la vida eterna como herencia que el Señor nos ofrece es un reto delicado y comprometido. En tu trabajo o acción pastoral ¿Cómo presentas la realidad de la vida eterna?

De la misma manera que hay una vida eterna  hay una muerte eterna, de las que las ovejas de Cristo estamos  totalmente libres: "jamás perecerán ni nadie me las quitará." No debemos confundir los distintos momentos de sufrimiento humano con el abandono de Dios. Dios está también diciéndonos algo en los episodios de dolor. No nos abandona; va al paso que nosotros podemos andar.

Si permanecemos en el amor de Dios nadie nos puede arrebatar su amor.

Hace falta ser oveja de Cristo para oír y comprender su voz. Hay muchas voces en nuestro mundo que nos pueden confundir, incluso alejarnos de la Palabra dicha para cada uno de nosotros. La Palabra se ha dicho para que habite en nuestros corazones y desde ahí darnos vida eterna.

Uno de mis salmos preferidos es el mismo que el de muchos de ustedes hermanos. El salmo 23 nos dice: "El Señor es mi pastor, nada me falta..." Si cada cristiano a la hora de acudir a esta oración-proclamación interiorizáramos con gozo lo que en él decimos, viviríamos ya la gozosa experiencia de la vida eterna.

Hermano Juan Pablo CORC-Obispo Juan David Falcon.

 

jueves, 11 de abril de 2013

Lecturas y Homilia del Domingo 3º de Pascua - 14 de Abril del 2013



Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,27b-32.40b-41):


En aquellos días, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: «¿No os hablamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»  Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.» Prohibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.


Palabra de Dios


 Salmo

Sal 29,2.4.5.6.11.12a.13b



R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado  y no has dejado que mis enemigos serían de mí.  Señor, sacaste mi vida del abismo,  me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.


Tañed para el Señor, fieles suyos,  dad gracias a su nombre santo;  su cólera dura un instante,  su bondad, de por vida;  al atardecer nos visita el llanto;  por la mañana, el júbilo. R/.


Escucha, Señor, y ten piedad de mí;  Señor, socórreme.  Cambiaste mi luto en danzas.  Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.


Segunda lectura

Lectura del libro del Apocalipsis (5,11-14):


Yo, Juan, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.» Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, bajo la tierra, en el mar -todo lo que hay en ellos, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.» Y los cuatro vivientes respondían: «Amén.» Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje.


Palabra de Dios


 Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,1-19):



En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.  Simón Pedro les dice: «Me voy a pescar.» 


Ellos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»  Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. 


Jesús les dice: «Muchachos, ¿tenéis pescado?»  Ellos contestaron: «No.»  Él les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»  La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»  Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.  Jesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.» 


Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.  Jesús les dice: «Vamos, almorzad.» 


Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.  Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»  Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»  Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»  Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» 


Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»  Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»  Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»  Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» 


Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.  Dicho esto, añadió: «Sígueme.»Palabra del Señor


Homilía


El Evangelio de hoy nos narra la tercera aparición de Jesús después de resucitado. Esta vez se aparece a siete de sus discípulos junto al lado de Tiberiades. En las dos anteriores apariciones el Señor se aparece en domingo, en esta ocasión lo hace cualquier día de la semana, les visita cuando están ocupados en sus quehaceres diarios, en el trabajo.


Simón Pedro es el que lleva la iniciativa de ir a pescar, los demás le siguen. En la vida cristiana necesitamos mujeres y hombres comprometidos con Cristo, que nos saquen de nuestra rutina y nos muevan e inviten a pescas mejores…que nos inviten a una vida mas digna y llena del Espiritu del Resucitado.


 ¡Felices las personas que han encontrado en su vida un Simón Pedro de hoy que sea capaz de hacerles crecer como personas y como cristianos!


Fueron a pescar por la noche y no recogieron nada. Es lo que le ocurre a muchos cristianos después de años y años de duros trabajos apostólicos, donde parece que todos sus esfuerzos han sido inútiles. ¡Cuántas noches trabajando para no conseguir nada!


Jesús llega cuando está empezando el día; está en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Él. En otra ocasión, mientras los discípulos eran zarandeados por una tormenta, fue Jesús quien se acercó a ellos caminando sobre las aguas. En el peligro, es el Maestro quien se acerca a nosotros de muchas maneras, pero muchas veces el miedo a las circunstancias de la vida no nos dejan ver al que se acerca a nuestro lado para ayudarnos. Esta vez son ellos los que terminada la jornada se acercan a la orilla de Dios.


La vida del cristiano estará siempre marcada por las tormentas y por la orilla de Dios. Toda nuestra vida terrena estará entre las veces que Dios se acerca a nuestras tormentas y por las veces que nosotros tenemos que hacer el camino a la inversa.


No habían pescado nada. Llegaron a Jesús necesitados y vacíos. Les manda echar las redes a la derecha y les dice que esta vez sí que pescarían. El que obedece a Cristo nunca se va con las manos vacías. La pesca fue muy abundante!.


Juan, el discípulo amado, fue el primero que lo reconoció y lo dio a conocer a los demás. El amor nos hace reconocer a las personas y a las circunstancias que pueden transformar nuestra vida; no es extraño que sea Juan el que lo proclame; él fue el último discípulo que vio al Maestro con vida antes de su muerte en la cruz. Ahora es el primero que en esta escena lo reconoce resucitado.


Pedro sin pensarlo se echó al mar. Quienes hemos estado con Jesús y le reconocemos resucitado no tenemos miedo en echarnos a las aguas de la vida para llegar hasta Él. Ahora ni hay tormenta ni Pedro se hunde. Está ya a salvo tanto de las tentaciones como de las debilidades.


Mientras Juan contempla a Cristo y Pedro se lanza al mar los otros discípulos continúan en la barca "arrastrando la red llena de peces"…. Cada miembro de la Iglesia tiene una misión específica. Es bueno que cada uno de los cristianos tengamos bien claro que formamos parte de un cuerpo inmenso donde cada uno cumple su función. Muchas veces la inmadurez espiritual lleva a los miembros activos de la Iglesia a tener celos de los hermanos y hermanas que tienen una mayor cercanía de Jesús. En lugar de alegrarse con la experiencia gozosa del hermano que está cerca de Dios, se pierde el tiempo envidiando al que ha logrado con su ayuda mantenerse en Él. Cada vez que tengas celos de cualquier agente de pastoral pregúntate si eres uno de aquellos discípulos que arrastraba la barca llena de peces y convierte tus celos y tu envidia en oración por él, así lo harás grande a él y te engrandecerás tú...en Cristo Jesus.

Jesús les dice que traigan algunos peces de los que acaban de pescar. Los cristianos debemos de presentar ante Cristo a los que hemos pescado por El y para Él.Después de la comida empiezan las tres preguntas a Pedro. Si tres veces negó ahora por tres veces se le pregunta si ama a quien traicionó. Las tres respuestas fueron afirmativas. 

Quien le dio la espalda ahora le mira cara a cara con amor. Pedro hizo lo que tenemos que hacer nosotros tantas y tantas veces en la vida…si se ha traicionado a Cristo, dandole la espalda y prefiriendo vivir en pecado, ahora con valentia y humildad vean cara a cara a Cristo y contestenle…lo aman?


En nuestra vida diaria y a pesar de las traiciones del pecado cuando nos acercamos al Señor la pregunta es siempre la misma: "¿Me amas?" En el fondo, superar el pecado es siempre una opción del amor que le debemos a Dios. Porque amo a Dios no me quiero separar de Él. Porque amo a Dios veo a los demás como hermanos. Porque amo a Dios, Él mismo me pregunta... : "¿Me amas?"


A mi me toca dar cada día una respuesta al amor de Dios…y hoy respondo, SI !!  TE AMO CRISTO…TE AMO MI DIOS!!


Y…TU?


El que tenga oidos …que oiga.


Hermano Juan Pablo CORC- Obispo Juan David Falcon.