¡NO TENGAIS MIEDO!!! YO ESTOY Y ESTARE PARA SIEMPRE CON VOSOTROS! (cf Jn 14, 16-17).

sábado, 30 de junio de 2012

Lecturas Domingo 13º del Tiempo Ordinario +01 de Julio del 2012

Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (1,13-15;2,23-24):


Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo; y los de su partido pasarán por ella.

Palabra de Dios
 
Salmo
Salmo responsorial 29

R/.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.
 
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (8,7.9.13-15):

Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad. Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad. Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.»

Palabra de Dios
 
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5,21-43):

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»
Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda, su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que, había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio le la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»
Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: "¿quién me ha tocado?"»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.
Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.
Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).»
La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra del Señor
 
Homilia
Muchas curaciones y unas cuantas revivificaciones realizó Jesús entre sus milagros. Hay un pasaje del Evangelio que nos trae una curación y una revivificación conectadas entre sí. Se trata de la hijita de Jairo, que muere mientras el Señor se retrasa en la curación de la hemorroísa (Mc. 5, 21-43).

Sucedió que al llegar Jesús con los Apóstoles a Cafarnaún, al bajar de la barca se le acercó mucha gente. Entre la muchedumbre estaba el jefe de la sinagoga, llamado Jairo, quien le pide muy preocupado: “Mi hijita está muy grave. Ven a poner tus manos sobre ella para que se cure y viva”. Mientras comenzó su camino junto con Jairo, el gentío seguía a Jesús y muchos lo tocaban y lo estrujaban.

Entre éstos una mujer que desde hacía 12 años sufría un flujo de sangre tan grave que había gastado todo su dinero en médicos y medicinas, pero iba de mal en peor. Ella, llena de fe y esperanza en el único que podía curarla, se metió en medio de la multitud, pensando que si al menos lograba tocar el manto de Jesús, quedaría curada.
Nos cuenta el Evangelio que el Señor sintió que un poder milagroso había salido de El, por lo que preguntó -como si no lo supiera- quién le había tocado el manto. Se detuvo hasta que logró que la mujer se le identificara. Y al tenerla postrada frente a El, le dijo: “Tu fe te ha salvado”. Notemos que el Señor no le dice que su fe la había “sanado”, sino que la había “salvado”. Y es así, porque toda sanación física en que reconocemos la intervención divina -y en todas interviene Dios, aunque no nos demos cuenta o no lo entendamos- no sólo sana, sino que salva. La sanación física no es lo más importante: es como una añadidura a la salvación. Si no hay cambio interior del alma, por la fe y la confianza en Dios, de poco o nada sirve la sanación física para el bienestar espiritual.

A todas éstas, Jairo debía estar impaciente por el retraso. En efecto, en ese mismo momento, avisan que ya su hijita, de 12 años de edad, el mismo tiempo que tenía la mujer con hemorragias, había muerto. Jesús prosigue el camino hacia allá. Al llegar a la casa, declara que la niña no está muerta, sino que duerme. Y sólo delante de los Apóstoles y de los padres de la niña, la hizo volver del sueño de la muerte.

Para el Señor la muerte es como un sueño. Para El es tan fácil levantar a alguien de un sueño, como lo es levantarnos a todos de la muerte.
Y de ese “sueño” nos despertará cuando vuelva para realizar la resurrección de todos los muertos. Esta niña volvió a la vida terrena, a la misma vida que tenía antes de morir. Todas las revivificaciones realizadas por el Señor -la del Lázaro, la del hijo de la viuda de Naím y ésta- son ciertamente milagros muy grandes. Pero mayor milagro será cuando a todos nosotros nos haga volver a una vida gloriosa, cuando nos resucite en el último día.Y nuestro ultimo dia sera por supuesto el dia de nuestra muerte...

Volveremos a vivir, pero en una nueva condición: con cuerpos incorruptibles, que ya no se enfermarán, ni sufrirán, ni envejecerán, sino que serán cuerpos gloriosos similares al de Jesús después de su resurrección. Más importante aún, nuestros cuerpos resucitados serán ya inmortales: ya no volverán a morir.

Es aquí...en el momento de nuestra muerte donde hemos de escuchar y entender las palabras de Jesús en todo su significado: “no está muerta, está dormida”. La muerte no es para el cristiano una destrucción, ni una disolución en la nada, sino un tránsito, un instante...una dormición: cerrar los ojos a este mundo para pasar por el fuego y el crisol de Cristo, en el que se consume todo lo inauténtico y efímero (la paja), y queda lo verdadero, auténtico y permanente (el oro) (cf. 1 Cor 3, 12-15). Nuestros seres queridos, los que murieron antes de tiempo y los que vivieron una larga vida, todos los que han muerto, no están muertos para Dios, sólo están dormidos. A algunos esto les da risa, como expresión de una ingenua esperanza. Pero la fe en Cristo significa la fe en un Dios que ama la vida, que no ha hecho la muerte (más que, en todo caso, como final biológico en esta vida y como tránsito a la vida plena), porque en este vida hay dimensiones que traspasan las condiciones efímeras del espacio y el tiempo: la justicia es inmortal, nos recuerda la primera lectura, y también lo son la verdad, la honestidad, la generosidad y bsobre todo el amor…
La vida eterna no es una mera vida sin fin, sino una vida plena, liberada de la amenaza del mal y de la muerte, una vida en comunión con Dios en Cristo (cf. Jn 17, 3). Y, puesto que Cristo se ha hecho hombre y vive con nosotros, podemos empezar ya en este mundo caduco a gozar de la vida eterna: una vida como la de Cristo basada en el amor, abierta a todos, a favor de todos, en la que, como el Dios Creador, no destruimos, ni gozamos destruyendo, sino que estamos al servicio de la vida, de la justicia, viviendo con la generosidad a la que nos exhorta hoy Pablo.

Ante la muerte humana, ante nuestros muertos, ante nuestra propia muerte Jesús afirma: no están muertos, están dormidos. Y luego añade “contigo hablo, levántate”; o, con otras palabras: “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz” (Ef 5, 14). Así es si participamos ya, por la Palabra y los Sacramentos, en la muerte y resurrección de Jesucristo, si tratamos de seguirlo en esta vida, si procuramos vivir como Él nos ha enseñando.

Está claro que para que la muerte sea sólo eso, una dormición que nos abre a la vida plena, en esta vida caduca tenemos que vivir en vela, tenemos que estar despiertos. !!DESPIERTOS!!...deseo de todo corazon, estas palabras fortalescan tu Fe y te den alegria y esperanza real y plena...y a partir de hoy permanescas en vela, despierto y deseoso de trascender y ser inmortal en Cristo Jesus...

Yo he sido testigo del poder sanador de Cristo Jesus y de lo grande y maravilloso de su Obra, por lo mismo hoy mas que nunca reafirmo y comparto con ustedes amados hermanos, mi conviccion y compromiso de seguir sirviendo con amor, verdad y fe, entregando mi vida, aun mas, al servicio pastoral que Dios me ha encomendado...como Pastor, como amigo y como hermano, que soy de cada uno de ustedes...Dios nos siga bendiciendo y guiando.




Oremos!!

“Oremos intensamente para que en este domingo... día electoral reine la paz, la convivencia armoniosa y el respeto a la libertad de conciencia que tiene cada ciudadano de ejercer libremente el voto tal como está consagrado en nuestra Constitución.


“Asimismo, oremos para que pasado el torneo electoral la voluntad del pueblo, expresada en las urnas, sea respetada por todos los partidos políticos y sus respectivos candidatos.


Pidamos al Señor que quien resulte vencedor entienda que el pueblo lo elige para un servicio de mucha responsabilidad y verdaderamente vele por los intereses de las mayorias...y los que no resulten ganadores acojan con respeto la voluntad soberana de la mayoria del pueblo y sumen su buena voluntad en procura de una justa gobernabilidad y una buena gestión administrativa del Estado a favor de todos”,


Encomiendamos confiadamente nuestra Patria “a nuestra Madre Santísima, para que interceda ante su Hijo y tengamos unas elecciones presidenciales ejemplares y en Paz”. Amen.

HERMANO JUAN PABLO CORC+OBISPO JUAN DAVID FALCON.

sábado, 16 de junio de 2012

Lecturas y Homilia del XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO+17 de Junio del 2012

Lectura del Profeta Ezequiel 17,22-24

Esto dice el Señor Dios:

- Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré.
De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado;
la plantaré en la montaña más alta de Israel; para que eche brotes y dé fruto y se haga un cedro noble.
Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas.
Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos.
Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 91,2-3. 13-14. 15-16

R. Es bueno darle gracias, Señor


Es bueno dar gracias al Señor

y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R

El justo crecerá como una palmera,

se alzará como un cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R

En la vejez seguirá dando fruto

y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad. R

Segunda Lectura (2Cor 5, 6-10)

Hermanos:


Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavia. Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir con el Señor.


Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo por lo que hayamos hecho en esta vida.


Palabra de Dios


Evangelio (Mc 4, 26-34)

En aquel tiempo
, Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha".

Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa rama tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra".


Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.


Palabra del Señor

Homilia

Jesús nos habla de semillas que germinan y plantas que crecen, para explicarnos cómo es el Reino de Dios.  Y germinan y crecen porque Dios lo hace.  El que siembra ni se da cuenta de lo que sucede.             
Así es nuestra vida espiritual:  Dios va actuando en nuestro crecimiento, si lo dejamos hacer su labor en nosotros.  Y lo hace de manera escondida y lenta.
Tenemos que hacernos terreno fértil, dejando que Dios penetre en nuestra alma para que El haga germinar su Gracia dentro de nosotros.  Así, la semilla del Reino va germinando y creciendo secretamente dentro de cada uno de nosotros.

Venga a nosotros tu Reino, rezamos en el Padre Nuestro.  ¿Cómo viene ese Reino?  Con la siguiente frase del mismo Padre Nuestro:  Hágase tu Voluntad.  El Reino va creciendo en nosotros, secretamente, pero con la fuerza vital de la semilla, cuando buscamos y hacemos la Voluntad de Dios en nuestra vida, tratando de que aquí en la tierra se cumpla la voluntad divina como ya se cumple en el Cielo:  Hágase tu Voluntad así en la tierra como en el Cielo.

Si imaginamos a la semilla germinando dentro de la tierra … ¿se creerá que es ella la que se hace crecer a si misma?  Pues igual resulta en la vida espiritual.  Ese crecimiento es obra de Dios…aunque tengamos que esforzarnos,  debemos tener en cuenta que todo es obra de Dios –como en la semilla.  ¿Nos damos cuenta que hasta la capacidad de disponernos y de esforzarnos nos viene de Dios?

Esta parábola es también un llamado a la paciencia:  si observamos el crecimiento de una planta, veremos que este proceso se sucede más bien lentamente.  ¿Qué más nos quiere decir el Señor con esta comparación?
Hay que tener constancia y paciencia para perseverar en este esfuerzo hasta el final –es la gracia de la perseverancia final- pero confiando en Dios, no en uno mismo, porque sólo El puede hacer eficaces nuestros esfuerzos y nuestras acciones.
Las lecturas sobre las semillas también nos hablan del final, cuando mencionan el momento de la siega.  Notemos que se nos habla de premio o castigo según lo que hayamos hecho en esta vida.  No se nos habla sólo de premio, como muchos hoy en día dicen:  “es que Dios es infinitamente Misericordioso”.
Cierto.  Pero Dios no es infinitamente alcahueta, para permitir que nos portemos de manera contraria a sus designios y a su Voluntad.  Eso no es lo que rezamos en el Padre Nuestro.  Dios es Misericordioso y Justo.  Misericordioso para hacer crecer nuestra semilla de santidad con todas las gracias que necesitamos.  Justo para actuar en consonancia con nuestro comportamiento:  si hemos aprovechado o desperdiciado todas sus gracias.

Cuando nos habla del grano de mostaza que crece hasta ser un arbusto donde anidan aves, pareciera que nos está hablando de su Iglesia. ¿Quién hubiera pensado que aquel grupo pequeño de 12 hombres podía resultar en lo que es la Iglesia Cristiana hoy?     Sólo Dios mismo podía hacer germinar esa semilla desde aquel  pequeño núcleo que comenzó hace 2000 años en Palestina y se expandió por el mundo entero.
La expansión de la Iglesia ante la opresión y la persecución de los romanos es una muestra de cómo Dios la hacía germinar igual que al árbol de mostaza.  Hoy también la Iglesia parece acosada desde muchos ángulos.  Dios también es atacado y negado.
      
Las parábolas de la semilla y la planta nos recuerdan que Dios sigue estando al mando.  Que aunque parezca que estamos perdiendo la partida, sabemos Quién gana. Y si cumplimos su Voluntad, pertenecemos al equipo ganador. En que equipo quieres estar tu??!!

El que tenga oidos ...que oiga.

HERMANO JUAN PABLO CORC+OBISPO JUAN DAVID FALCON

viernes, 8 de junio de 2012

Lecturas y Homilia del domingo 10 de Junio del 2012 SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Primera lectura: Ex 24,3-8

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: «Haremos todo lo que dice el Señor.» Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel.

Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos, y vacas como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos.» Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.»

Palabra de Dios

Salmo responsorial: 115

R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.


¿Cómo pagaré al Señor

todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.

Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Segunda lectura: Hb 9,11-15

Hermanos: Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tabernáculo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la
sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo. Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Palabra de Dios

Evangelio: Mc 14,12-16.22-26

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.» Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.» Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.» Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.


PALABRA DEL SENOR


HOMILIA

Si alguna vez comentamos con algún hermano alejado o no creyente la realidad de la resurrección de Cristo, es muy probable que nos diga "…y si resucitó… ¿dónde está?…" Es muy curioso ver cómo incluso los alejados, los hermanos que no van seguido a la iglesia, entienden lo que significa ser cristiano desde la presencia o no de Cristo...ya sea en  la Eucaristía o en sus vidas. Para los alejados, ser cristiano "practicante" es ir a misa y ser "no practicante" es no ir a misa. Esta identificación con practicar la fe relacionada con la Eucaristía tiene mucha importancia. Para ellos la práctica de la fe fundamentalmente pasa por participar en la misa; no pongo en práctica mi fe porque no voy a la Eucaristía. Ser cristiano según ellos no es sólo rezar, orar...leer la Palabra, ayudar a los pobres… amar al projimo...El vivir de verdad la fe está íntimamente ligado con el ir a misa y lo que ello conlleva… Para contestar a la primera pregunta tenemos hoy esta fiesta que nos viene a recordar las múltiples presencias de Dios en el mundo en el que vivimos.


El Señor resucitado está en la Eucaristía, en la Palabra, en la Iglesia, en la comunidad, en los pobres y desvalidos, en todo los acontecimientos, etc. etc.en tu corazon!!!... En realidad, Jesús está siempre presente en todo lugar y circunstancia donde se deja una puerta abierta a su presencia.


La vida cristiana es en un primer momento descubrir la presencia de Cristo resucitado y luego adorar y experimentar esa presencia cada día, cada instante. El creyente sabe que con la muerte de Jesús no ha terminado su comunión con los seres humanos, sino, por el contrario, se ha perfeccionado en una forma totalmente nueva y más intensa que hasta ahora.
A Jesús lo encontramos en los caminos de la vida, en la fuerza de su Palabra y de una manera muy especial en esta comida fraterna...La Eucaristia.
Al final del camino de Cristo no hubo ni un retiro, ni una charla, sino una cena con los que le seguían. Esa cena se multiplica espiritualmente en la historia humana millones y millones de veces a través de la Eucaristía.


La Iglesia nos recuerda que la Eucaristía es creadora de fraternidad y comunidad. Muchas veces puede ser que vayas a la misa de manera rutinaria, mas bien por costumbre que por devoción activa. Puede ser incluso que el lenguaje que utilice el sacerdote ni tan siquiera te llegue o le entiendas; que no conecte con esta realidad tan inmensa de la presencia de Jesús.
La Eucaristía es un punto de llegada y un punto de partida. Para muchas personas el acercarse a ella puede suponer una auténtica activación de su vida espiritual y un recomenzar el camino olvidado… Para otros significa un encuentro profundo e íntimo con el Señor que está presente en su vida…
Los católicos no somos caníbales. No debemos de entender literalmente que comemos el cuerpo y la sangre de Cristo...comer el cuerpo y la sangre de Cristo significa aceptar su vida y su mensaje en nuestra propia existencia. Cristo se ha hecho tan cercano a nosotros que no está solamente a nuestro alrededor en la Palabra, los acontecimientos, los mil gestos diarios que utiliza para acercarse a nosotros. Ha decidido que tiene que estar dentro de nosotros en íntima unión con nuestro yo para desde ahí ir forjando esa tarea interior que tiene todo creyente.



La Eucaristía es también una llamada en un contexto pascual. La Pascua significaba para los judíos la experiencia de libertad y de justicia, a ambas realidades nos invita esta fiesta del Corpus. No podemos comer el cuerpo y la sangre de Jesús si previamente no nos hemos dejado liberar de nuestras esclavitudes internas: miedos, cobardías, obsesiones, debilidades
toleradas, etc. Tenemos que ser libres para que  la libertad de Jesús esté muy por encima de nuestras aptitudes meramente humanas.



Muchas veces me he preguntado si los que celebramos o vamos a misa hemos descubierto la hondura de lo que estamos celebrando. Si cada persona que acude a la Eucaristía experimentara aunque fuese superficialmente, qué estamos haciendo y con quien estamos, muy probablemente nuestras misas tendrían otro tono y otras consecuencias prácticas en nuestra vida. La Eucaristía no es una celebración personal, íntima y alejada de los demás. Cuando Jesús establece ese contacto íntimo con Él lo hace en comunidad.
Hoy en el mundo se habla mucho de comunidad, se invita a ser comunidad incluso desde la política y todas las instituciones sociales. La reunión en torno al Señor tiene una referencia especial a los demás. No hay cuerpo y sangre de Cristo entregado para aquel que vive cerrado en su pequeñez egoísta , ni donde no existe la justicia para con los otros, ni donde no se es capaz de perdonar y de retomar el camino que conduce al Maestro.

La misa tiene que hacernos descubrir a Dios que está entre nosotros y al hermano y a los hermanos que tenemos al lado. No podemos ir a recibir al Señor si nuestro corazón está enfrascado en odios, rencores o falta de perdón, ni tampoco cuando el corazón se nos ha endurecido tanto que somos incapaces de conmovernos ante el dolor y la injusticia que sufren los demás. Justicia es el nombre que tiene que aparecer en la entrada de cada una de nuestras celebraciones. Justicia es uno de los nombres del amor. Una justicia práctica y real que se compromete con los más débiles y necesitados. Sólo de esta manera pasamos de unas celebraciones abstractas al amor concreto de Dios entre nosotros.


La entrega del cuerpo y de la sangre de Cristo es la mayor autodonación jamás realizada. Si tengo que estar agradecido por alguien que me haya donado algún órgano físico para poder seguir viviendo, ¡¡Cuánto tengo que estar agradecido a quien por amor dio su vida entera y me dejó su cuerpo y su sangre, para que yo tenga vida en plenitud!!...bendito seas por siempre Señor !!


El que tenga oidos...que oiga.


HERMANO JUAN PABLO CORC+OBISPO JUAN DAVID FALCON

sábado, 2 de junio de 2012

Lecturas y Homilia del domingo de la Santisima Trinidad -03 de Junio del 2012

 
Primera lectura: Dt 4,32-34.39-40

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos? Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Palabra de Dios
 
Salmo
Salmo responsorial: 32

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.


La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos,
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
 
Segunda lectura: Rm 8,14-17

Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.
Palabra de Dios

 
Evangelio: Mt 28,16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Palabra del Señor
 
HOMILIA
El domingo anterior, vimos la presencia del Espíritu en nuestra Iglesia y en nuestra vida; este domingo toca que ahondemos en el misterio de Dios.
En la Biblia no aparece por ningún lado la palabra "Trinidad", pero sí lo que significa: Dios es sólo uno; y es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Con este término de "Trinidad" no se expresa uno más de los atributos de Dios, sino la constitución de su esencia misma.
Tampoco aparece esta doctrina en ninguna de las otras religiones monoteístas. Ni en el judaísmo ni en el Islam se ve el menor vestigio de la misma. La doctrina de la Santísima Trinidad es exclusiva del cristianismo.
Ni que decir de la dificultad qe implica y encierra para su comprensión este dogma, no pocas son las dificultades que tanto la filosofía como la teología se han encontrado para siquiera intentar explicarlo. El ser humano intenta explicar el misterio, pero la hondura de Dios es inabarcable para nuestra limitada capacidad terrenal. Incluso nos faltan palabras para poder precisar con exactitud tan grandioso misterio.
¿Cómo Dios siendo uno es tres? ¿Cómo tres pueden ser uno?
El cristianismo puede dar la impresión para el alejado, el que no cree, de ser una fe complicada, llena de explicaciones a medias, de misterios cuya profundidad todavía en el camino de la vida es poco menos que inaccesible. Puede que algo de esto sea verdad. El mismo san Pablo nos decía que "ahora vemos a Dios como en un espejo, pero entonces lo veré cara a cara". No me extraña por tanto dos reacciones muy humanas que se dieron en este último episodio del evangelio de san Mateo.
Dice el evangelio que los discípulos reaccionaron de dos maneras:
  • "le adoraron" .- Descubrir la grandiosidad de Dios siempre produce adoración. Recuerdo en mis años de juventud como después de unos intensos ejercicios espirituales los todos salíamos llenos de Dios, de admiración, amor y respeto a nuestro creador. Algo de esto sentirían aquellos primeros hermanos en la fe.
    Pero no todo es grandiosidad y hermosura. El evangelio nos devuelve casi en la misma línea al realismo diciendo:
  • "pero algunos dudaban".- Incluso entre los que adoran puede haber quienes duden. La debilidad y la vacilación no significa que la fe no sea sincera. Las dudas se repiten constantemente en los seguidores de Jesús:"¿Será ahora cuando va a proclamar su reino?" "¿Eres tú el que ha de venir...?" y así infinidad de dudas a las que cada uno tiene que dar su respuesta; su propia y personal respuesta.

Por el texto podemos comprobar que los discípulos no estaban inclinados a la credulidad ni a sufrir alucinaciones, sino que primero quisieron tener pruebas seguras de la verdad, para adherirse después a ella de todo corazón. "Sus dudas —dice san Jerónimo— aumentan nuestra fe".
Las personas nos movemos en nuestra existencia terrena en estos dos parámetros: adoración y duda. Tener dudas no es malo; lo malo es no encontrar la respuesta que Dios nos da a cada una de ellas.

En el fondo la Trinidad es ni más ni menos la entrega total, plena y profunda de Dios. Descubrir al Padre al Hijo y al Espíritu Santo actuando en tu vida, es la mayor aventura espiritual que puede hacer un ser humano en todo el caminar de su existencia.
Dejarse llenar por Dios es con mucho la mejor manera de seguirle. En esta tarea Jesús nos deja el encargo de bautizar y proclamar la Trinidad. ¿Por qué Jesús dice que hay que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo?, porque sabe perfectamente que en ellos está el mismo núcleo de Dios. Descubrir esto en nuestra vida de creyentes es dejar que sea Dios mismo quien nos guíe.
El Padre es Dios por nosotros. El Hijo, Dios con nosotros. El Espíritu Santo es Dios en nosotros.Mas que preocuparnos por entenderlo...debemos preocuparnos por creerlo y vivirlo en plenitud y entrega.

CRISTO VIVE!!

HERMANO JUAN PABLO CORC_OBISPO JUAN DAVID FALCON.

martes, 29 de mayo de 2012

Mc 16,15-20: "Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios."


Evangelio

Mc 16,15-20: "Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios."

Jesús dijo a sus discípulos: Id por todo el mundo y anunciad a todos este mensaje de salvación. el que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado. Y estas señales acompañarán a los que creen: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán nuevas lenguas; cogerán serpientes con las manos; si beben algún veneno, no les dañará; pondrán las manos sobre los enfermos, y los curarán.
Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo, y se sentó a la derecha de Dios. Los discípulos salieron por todas partes a anunciar el mensaje, y el Señor los ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolos con señales milagrosas.

Homilía

Si preguntamos a los niños de nuestras catequesis dónde está Dios, seguramente nos contestarán que en el cielo. Si le preguntamos dónde está el cielo nos señalarán para arriba, pero si les informamos que cuando un astronauta sube a lo más alto del espacio, Dios no está por allí, se nos quedarán callados…
¿Cómo decimos los cristianos que Dios está "sentado a la derecha del Padre", y es el mismo Jesús quien nos recuerda que se quedará con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos? ¿No dice Jesús que donde dos o más estén reunidos en su nombre, Él estará allí? ¿Hay contradicción? ¿Cómo puede Dios estar lejos y cerca de nosotros?
La narración de la Ascensión hace sin duda más referencia al contenido teológico que al histórico, tanto es así que en la antigüedad cristiana Resurrección y Ascensión se consideraban como un único acontecimiento.

Ascensión significa que Jesús desaparece aunque siga presente en la comunidad.
Toda la vida del cristiano rondará siempre este misterio: acercar a Dios a la humanidad y la humanidad a Dios. No están lejos, están cerca, muy cerca.
La cercanía de Dios está en su encarnación. Dios se hace hombre para darnos todas las facilidades para reconocerlo. Ya no podemos decir que la divinidad es algo inaccesible a ejemplo de las mitologías paganas. Se ha hecho uno de nosotros para que seamos capaces de verlo, tocarlo, saber cómo es, cómo es su vida y su corazón, como es su interioridad y reino.

Cada ser humano deberá descubrir el misterio de la encarnación de Dios en su vida, sólo así lo sentirá cercano, hermano, amigo y compañero de camino.Pero la encarnación es un lugar de paso para el gran acontecimiento de la resurrección. Resucitar es vencer a la muerte, abrirnos otras puertas a la existencia en Dios.
Resucitar es elevarnos a la presencia definitiva de Dios de donde ya no nos separaremos nunca. Jesús se eleva para establecerse siempre en Dios y abrirnos la puerta haciendo primero Él el camino. Si Jesús no nos abandona en el camino de la vida tampoco nos deja solos en el corto sendero que va de la muerte al Padre.
La fe va más allá, mucho más allá del ver. No vemos pero no andamos en la oscuridad. No detectamos físicamente al presencia de nuestro Señor, pero no nos sentimos solos.
Jesús antes de ir al cielo nos dejó bien claras las señales que acompañarían a los que creen:

  1. En mi nombre expulsarán demonios.
  2. Hablarán lenguas nuevas.
  3. Cogerán serpientes con las manos.
  4. Si beben algún veneno no les dañará.
  5. Pondrán las manos sobre los enfermos y los curarán.

Esta es nuestra tarea y nuestro examen diario. Los que están con Jesús a pesar de la enormidad de los peligros no sufrirán daños, al contrario, serán capaces de crear siempre algo nuevo en el nombre de Jesús.
La Ascensión es una nueva presencia del Señor. El texto del evangelio de hoy nos recuerda que la vida de cada cristiano tiene que estar atenta al mundo en el que vive con la esperanza del cielo que Jesús nos promete.
No es suficiente que estemos pendientes sólo del cielo ya que Jesús sigue andando por nuestras calles y caminos. No es suficiente apegarnos tanto a la tierra que no sepamos ir más allá del horizonte de nuestra propia miseria humana. Lograr este equilibrio es la invitación que Jesús nos hace cuando nos dijo: "Estén en el mundo, sin ser del mundo…"

El que tenga oidos ...que oiga.

HERMANO JUAN PABLO CORC_OBISPO JUAN DAVID FALCON

sábado, 19 de mayo de 2012

Lecturas y Homilia del Domingo 20 de Mayo del 2012+Ascensión del Señor

FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Saludo
Hagan todo lo que puedan para preservar la unidad del Espíritu
por medio de la paz que les une como un cuerpo.
Que el Señor les envíe su Espíritu de unidad
y esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante


Celebramos hoy la Ascensión del Señor. ¿Quiere esto decir que Jesús nos ha dejado, que ha desaparecido para siempre? Es cierto que ya no podemos verle ni tocarle como pudieron hacerlo los apóstoles y los primeros discípulos. Jesús no pertenece ya sólo a un grupo minúsculo, sino a todos los hombres y mujeres de la tierra que quieran aceptarle. Él es ahora el Señor de todo y de todos, el Señor de la gloria, y aun así todavía uno de nosotros, muy cercano, más intimo a nosotros que nosotros mismos; él es el corazón de nuestro corazón por medio de su Espíritu, vive en nosotros.

Nosotros, su Iglesia, tenemos que continuar el trabajo y misión que él comenzó y dar testimonio de que él es nuestro Señor vivo y resucitado. Escuchémosle en esta Eucaristía y démosles gloria y alabanza a él y al Padre.

Sin olvidar que... Hoy es el día de la Ascensión del Señor a los cielos!!!...por lo mismo día de alegría, porque una parte de nosotros está ya ahora muy cerca de Dios: nuestro hermano Jesús, que es uno de nosotros, el primero en resucitar de entre los muertos y el primero en vivir plenamente en la gloria y alegría de Dios. Él nos conduce y nos muestra el camino. Pero, en el entretanto, tenemos que llevarle a nuestro mundo y a la gente de nuestro tiempo. Proclamemos con nuestra vida que él vive. Demos a conocer la Buena Noticia de Salvación. Jesús actuará con nosotros por medio del Espíritu que él mismo nos da; y él confirmará todo lo que decimos y hacemos.

Acto Penitencial
Nuestro testimonio del Señor vivo y resucitado es seguramente pobre.
Nuestra forma de vida no siempre muestra que creemos
que su Espíritu nos guía. – Pidamos al Señor que nos perdone.
(Pausa)

  • Señor Jesús, tú fuiste elevado a la gloria del Padre, y, aun así, permaneces presente donde dos o tres se reúnen en tu nombre:
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.
  • Cristo Jesús, tú preparas un lugar en el cielo para los que creen en ti y viven en tu amor:
    R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesús, tú nos envías a todos los rincones del mundo para ser tus testigos y compartir la Buena Nueva de tu amor:
    R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, Señor; No nos abandones a nuestros pecados, sino otórganos tu perdón, ayúdanos a vivir en tu presencia y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos y alabemos al Padre por medio de Cristo, que fue por delante de nosotros.
(Pausa)
Oh Dios y Padre nuestro:
No te hemos visto nunca,
pero por medio de tu Hijo Jesús
hemos llegado a conocerte.
Él vive ahora en tu gloria.
Danos la gracia de no sentirnos abandonados,
sino más bien fortalécenos con la convicción
de que él permanece con nosotros en nuestros hermanos
hasta el fin de los tiempos.
Que su Espíritu nos guíe y fortalezca
para dar testimonio de que él está vivo
en nuestras comunidades de fe y de amor
y para proclamar a todo el mundo
su Buena Noticia de Salvación.
Te lo pedimos por medio del mismo Jesucristo
Nuestro Señor.

Primera Lectura (¿Por Qué Os Quedáis Embobados Mirando al Cielo?): Hch 1,1-11
En su Ascensión, Jesús confía su misión a los apóstoles. El Espíritu Santo les dará fuerza para ser testigos de Cristo, el Señor, en todo el mundo.


Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (1,1-11):
En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios.
Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.»
Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»
Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.»

Palabra de Dios


Salmo
Sal 46,2-3.6-7.8-9

R/.
Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas


Pueblos todos batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra. R/.

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas;
tocad para Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad. R/.

Porque Dios es el rey del mundo;
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.

Segunda Lectura (Ascendió para Darnos Sus Dones): Ef 1,17-23
Para Pablo el misterio de la Ascensión significa que Jesús, el Señor, comenzó a derramar sus dones a los hombres cuando subió a los cielos.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,17-23):
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Palabra de Dios

Evangelio (Vayan al Mundo Entero): Mc 16,15-20
En nombre de Jesús, sus misioneros -y cada cristiano- proclaman el mensaje gozoso de su Evangelio.
Conclusión del santo evangelio según san Marcos (16,15-20):
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: «ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en m¡ nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.»
Después de hablarles, el Señor Jesús subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a pregonar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor
 
HOMILIA
La Fiesta de la Ascensión de Jesucristo al Cielo es una fiesta importante y de gran significación. Sin embargo, hace evocar sentimientos encontrados de nostalgia y de alegría. El mismo Señor nos muestra esos sentimientos las veces que en el Evangelio hace el anuncio de su ida al Padre. “He deseado muchísimo celebrar esta Pascua con vosotros ... porque ya no la volveré a celebrar hasta ...” (Lc.22, 15-16). “Me voy y esta palabra los llena de tristeza” (Jn. 16, 6)

En cada uno de los anuncios de su partida, Jesús trataba de consolar a los Apóstoles: “Ahora me toca irme al Padre ... pero si me piden algo en mi nombre, yo lo haré” (Jn. 14,12 y 14). Inclusive trató de convencerlos acerca de la conveniencia de su vuelta al Padre: “En verdad, les conviene que Yo me vaya, porque si no me voy, no podrá venir a ustedes el Consolador. Pero si me voy, se los enviaré ... les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que Yo les he dicho” (Jn. 16, 7 - 14, 26).

A pesar de todos estos anuncios, los Apóstoles y discípulos no alcanzaban a entender la trascendencia de lo anunciado. La Santísima Virgen María seguramente fue preparada por su Hijo para el momento de su partida, con gracias especiales para poder consolar y animar a los Apóstoles. Jesucristo estaba dejando a Pedro como cabeza de la Iglesia y como su Representante. Pero también estaba dejando a su Madre como Madre de su Iglesia, ya que siendo Ella Madre de Cristo, era también Madre de su Cuerpo Místico. Por eso Ella los reunió y los animó, orando con ellos en espera del Espíritu Santo.
Si la Transfiguración del Señor fue algo tan impresionante, ¡cómo sería la Ascensión! Quedaron todos los presentes tan impactados de esa triste, pero gloriosa despedida, en la que el Señor subía para sentarse a la derecha del Padre, que aún después de haber desaparecido Jesús, ocultado por una nube, los Apóstoles y discípulos seguían mirando fijamente al Cielo. Fue, entonces, cuando dos Ángeles interrumpieron ese éxtasis colectivo de amor, de nostalgia, de admiración al Señor, cuyo cuerpo radiantísimo había ascendido al Cielo, y les dijeron: “¿Qué hacen ahí mirando al cielo? Ese mismo Jesús que los ha dejado para subir al Cielo, volverá como lo han visto alejarse” (Hech. 1,11).

Importantísimo recordar ese anuncio profético de los Ángeles sobre la segunda venida de Jesucristo, en la que volverá de igual manera: en gloria y desde el Cielo. Jesucristo vendrá, entonces, como Juez a establecer su reinado definitivo. Así lo reconocemos cada vez que rezamos el Credo: de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Pero por encima de la nostalgia de su partida, el misterio de la Ascensión de Jesucristo es un misterio de fe y esperanza en la vida eterna. La misma forma física en que se despidió el Señor -subiendo al Cielo- nos muestra nuestra meta, ese lugar donde El está, al que hemos sido invitados todos, para estar con El. Ya nos lo había dicho al anunciar su partida: “En la Casa de mi Padre hay muchas mansiones, y voy allá a prepararles un lugar ... Volveré y los llevaré junto a mí, para que donde Yo estoy, estén también ustedes” (Jn. 14,2-3).

La Ascensión de Jesucristo al Cielo en cuerpo y alma gloriosos nos despierta el anhelo de Cielo, la esperanza de nuestra futura inmortalidad, también en cuerpo y alma gloriosos, como El, para disfrutar con El y en El de una felicidad completa, perfecta y para siempre.

nos invita a llevar la Palabra de Dios a todos, seguros de que el Espíritu Santo, Quien es el verdadero protagonista de la Evangelización, nos capacita para responder a este llamado. Así contribuimos a construir el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, en esta época en que hay que realizar la Nueva Evangelización, atrayendo a la Iglesia a aquéllos que se han alejado.

UNIDOS EN CRISTO JESUS...SEGUIMOS CAMINANDO HACIA LA ETERNIDAD!!

EL QUE TENGA OIDOS...QUE OIGA.



Oración de los Fieles
Jesús, el Señor, nos ha confiado su misión. Él está con nosotros y actúa en nosotros por medio de su Espíritu, de modo que podamos hacer todo en su nombre. Así le decimos: R/ Quédate con nosotros, Señor.
  • Hazte presente en tu Iglesia, Señor, para que ella difunda la Buena Nueva de tu amor y de tu reino a todos los pueblos, lenguas y culturas, y así te decimos:
  • Hazte presente a todos tus profetas y misioneros, para que proclamen sin miedo tu mensaje de justicia, verdad y misericordia incluso a los que no tienen deseos de escucharle; y así te decimos:
  • Hazte presente a todos los gobernantes y líderes de las naciones, Señor, cuando intentan establecer una paz casi imposible a un mundo roto por la violencia y la guerra. Que sus esfuerzos no sean en vano. Y así te decimos:
  • Hazte presente a los oprimidos y a los que sufren, Señor; reaviva en ellos su esperanza en ti y en los hermanos; abre los ojos y las manos de tus seguidores para otorgarles tu amor y cuidado llenos de ternura; y así te decimos:
  • Hazte presente a nosotros y a todas las comunidades cristianas, Señor; dales señales de tu presencia por su espíritu de oración, su unidad, su amabilidad y paciencia de unos con otros; y así te decimos:
Oh Jesús, Señor nuestro: por la fuerza de tu Espíritu guíanos en nuestra
peregrinación al hogar donde tú vives en gloria con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración de Ofertorio
Señor Dios nuestro:
En los signos de este pan y de este vino
tu Hijo Jesús va a estar enseguida con nosotros.
Que él nos dé su Espíritu de fortaleza,
para que no nos quedemos mirando al cielo,
a no ser para implorar tu ayuda para hacer tu trabajo.
Que prefiramos enfrentarnos al mundo
y comprometernos a la misión
de transformarlo en tu mundo,
por el poder del Espíritu de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Con gran alegría demos gracias al Padre porque Jesús, aunque elevado al cielo, sigue todavía con nosotros por medio de su Espíritu Santo,
aquí en esta eucaristía, en la Iglesia y en los hermanos que nos rodean.

Introducción al Padrenuestro
Jesús, el Señor, vive ahora en la gloria del Padre en el cielo;
Allí intercede por nosotros.
Por medio de él y con sus mismas palabras
oremos a Dios nuestro Padre.
R/ Padre nuestro...

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de toda forma de egoísmo
que nos aísla de nuestros hermanos.
Guárdanos libres de todo pecado
que ponga en peligro el amor entre nosotros;
y danos la paz de la unidad.
Haznos atentos y abiertos a todos,
mientras aguardamos con gozosa esperanza
la venida de nuestro Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino...

Invitación a la Comunión
Éste es Jesús, el Señor, que nos dijo:
Sepan que estoy con ustedes siempre
hasta el fin de los tiempos.
Éste es su cuerpo, glorioso y resucitado.
Felices nosotros, ya que él es nuestro pan
en nuestro caminar hacia el Padre.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por confiar tanto en nosotros
que nos has entregado la misión misma de tu Hijo:
para hacerle presente en el mundo.
Que reinemos con él aprendiendo de él a servir,
de forma que nuestros hermanos vean palpablemente
que Cristo vive
porque somos su cuerpo visible para el mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Bendición
Jesús, el Señor, nos dice a nosotros como les dijo a los apóstoles:
“Sean mis testigos en el mundo entero”.
No nos quedemos embobados mirando al cielo,
sino que seamos su mensaje de esperanza
para los hombres y mujeres del mundo
por la forma cómo vivimos el Evangelio.
Y pidamos la bendición solemne del Señor.

Que sepamos llevar el mensaje del Señor a nuestro tiempo y a nuestros hermanos. R/ Amén.
Que siga él haciendo el bien por medio de nosotros
y que nosotros le hagamos visible hoy ante nuestros hermanos. R/ Amén.
Que permanezca él con nosotros por medio de su Espíritu
ahora y hasta el fin de los tiempos. R/ Amén.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Amen!!

Pueden ir en paz para amar y servir al Señor en los hermanos que nos rodean.

R/ Demos gracias a Dios.


HERMANO JUAN PABLO CORC+OBISPO JUAN DAVID FALCON

viernes, 11 de mayo de 2012

Lecturas y Homilias del Domingo 6º de Pascua_13 de Mayo del 2012

Saludo
El amor viene de Dios
y todos los que aman
han nacido de Dios y conocen a Dios.
Que Jesús, el Hijo de Dios,
que nos dio a conocer su amor,
esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante


Hoy se nos recuerda de nuevo que el corazón del cristianismo es el amor: Amor a Dios, amor de unos para con otros. Jesús nos dice que tenemos que amarnos unos a otros como él nos ha amado. Éste es un amor muy exigente, ya que nos compromete a amar no sólo a los que nos caen bien y que nos aman o son compañeros cristianos de las mismas ideas, sino también a los difíciles, a los “no creyentes”, a gente muy lejos de ser perfecta, a marginados y extraños… Eso no es tan fácil, y esa es probablemente la razón por la que él lo llama “mandamiento”. Pidamos al Señor en esta eucaristía que crezcamos en esta apertura de auténtico amor.

El amor de Dios, siempre sorprendente y asombroso, es la fuente de todo lo bueno que nos pasa dia a dia. Nos muestra ese enorme y real Amor cuando renuncia a su propio Hijo por nosotros...Jesús siguió mostrándonos una forma humana del amor de Dios, cuando se preocupó por la gente y dio nuevas oportunidades incluso a marginados y proscritos, a los no amados y a los “no creyentes”. Hoy nos convoca a nosotros, sus amigos, y nos dice: “Ámense unos a otros como yo les he amado”. Con estas palabras nos reta ahora, en esta eucaristía y en nuetra vida misma...

Acto Penitencial
Estamos todavía lejos de amar a los hermanos
como Jesús quiere que les amemos.
Pidamos al Señor y a los hermanos que nos perdonen.
(Pausa)

  • Señor Jesús, tú nos has amado como el Padre te ha amado a ti.
    Guárdanos en tu amor: R/. Señor, ten piedad de nosotros.
  • Cristo Jesús, el modo como nos has amado consiste en que entregaste tu vida por nosotros.
    Haz que vivamos y nos desvivamos los unos por los otros:R/. Cristo, ten piedad de nosotros.
  • Señor Jesús, tú amaste a los débiles, a los pecadores, a los que es difícil amar:
    Suscita nuestro amor y hazlo como el tuyo:R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Por tu bondad, perdónanos, Señor, y haz que nuestra característica como pueblo tuyo
sea un amor siempre entregado y comprometido.
Y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Pidamos al Padre que no permita
que pongamos límites ni fronteras a nuestro amor.
(Pausa)
Oh Dios bondadoso:
Tu nombre es AMOR
y tú nos lo has revelado en toda su profundidad
cuando enviaste a tu Hijo al mundo
para ser sacrificado por nuestros pecados.
Por medio de Jesús, que nos llama sus amigos,
haz nuestro amor tan fuerte como la vida y la muerte;
que el amor tenga siempre la última palabra en nosotros
y que sepamos compartirlo gratis, como tú lo hiciste.
Que permanezcamos siempre en tu amor
y nos amemos unos a otros como Jesús nos ha amado,
él que es nuestro Salvador y Señor
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura (Hch 10, 25-26, 34-35, 44-48): El Amor de Dios Abierto a Todos
La señal que Dios da a Pedro y a la Iglesia de que acepta y ama a los creyentes que proceden del paganismo es que el Espíritu Santo desciende también sobre paganos.


Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,25-26.34-35.44-48):

Cuando iba a entrar Pedro, salió Cornelio a su encuentro y se echó a sus pies a modo de homenaje, pero Pedro lo alzó, diciendo: «Levántate, que soy un hombre como tú.»
Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea.»
Todavía estaba hablando Pedro, cuando cayó el Espíritu Santo sobre todos los que escuchaban sus palabras. Al oírlos hablar en lenguas extrañas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes circuncisos, que habían venido con Pedro, se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre los gentiles.
Pedro añadió: «¿Se puede negar el agua del bautismo a los que han recibido el Espíritu Santo igual que nosotros?»
Y mandó bautizarlos en el nombre de Jesucristo. Le rogaron que se quedara unos días con ellos.

Palabra de Dios
 
Salmo
Sal 97,1.2-3ab.3cd-4

R/.
El Señor revela a las naciones su salvación

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.

Segunda Lectura (1 Jn 4, 7-10): Dios Nos Ama; Nosotros Nos Amamos Unos a Otros
Dios nos amó de tal manera que su amor tomó forma humana en Jesucristo. Desde entonces, nuestro amor hacia el otro es la señal del amor de Dios y de su presencia en medio de nosotros.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4,7-10):
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados.

Palabra de Dios

Evangelio (Jn 15, 9-17): Ámense Unos a Otros como Yo Les He Amado
Jesús nos ama y quiere que permanezcamos en su amor y alegría guardando sus mandamientos de amor mutuo.
Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señor
 
HOMILIA
¿Cuántos son los mandamientos de la ley de Dios?

A los niños de las parroquias les enseñamos a la hora de contestar esta pregunta, que los mandamientos son "diez más uno". Fíjate que no decimos "once"; decimos que a los diez mandamientos de la ley de Dios se ha añadido uno más que engloba los anteriores.Pues quien ama al otro no le miente, no le roba, no le mata... La ley del amor engloba todo el bien que podemos hacer y el que hacemos a los demás.

En nombre del amor en sus distintos niveles se han cometido todo tipo de barbaridades.Jesús nos indica que el amor de verdad, el que de verdad procede de Dios, es un amor que produce frutos de bondad.
Vivimos en el mundo donde se nos invita a centrarnos en el yo de una manera egoísta y cerrada. El yo que quiere ser uno mismo sin tener en cuenta a los demás. El yo que quiere imponerse. El yo que quiere surgir caiga quien caiga. La fe en Jesús es la exaltación del "Tú". El amor al que el Señor nos invita es una relación amistosa con Dios y con los demás.

Hoy el prójimo está eclipsado por el "yo". No es malo que nos detengamos ante nuestra propia realidad, que nos examinemos interiormente con frecuencia, y que mantengamos ese tan necesario diálogo interior con nosotros mismos. Tenemos que dedicarnos tiempo al "yo", pero que no nos absorba totalmente. Las personas que viven excesivamente pendientes de sí mismas tarde o temprano caerán en neurosis y angustias de todo tipo. El ser humano está llamado a mirar y vivir en su exterior para completarse en su interior.
La vida de intimidad con Dios no significa un aislarse del mundo circundante. La vida contemplativa es llevar al interior del monasterio y del corazón las realidades del mundo para transformarlas desde la oración y la reflexión en el Señor.
Jesús es el que escogió a sus discípulos. Puede ser que en algunas ocasiones oigas a alguien decir que cree en Dios , o que se ha peleado con Dios por distintas razones. No debemos olvidar nunca que no somos nosotros quienes hemos escogido al Señor, ha sido Él quien nos ha llamado. La vida cristiana es ni más ni menos que la respuesta al amor de Dios que nos ha llamado a la fe, una respuesta que no debe ser desde el miedo ni la tensión de quien se siente amenazado. La respuesta al amor de Dios debe ser el amor a Él y a los demás, como amigos y hermanos. El amor borra las distancias y establece la igualdad que es la condición de la amistad.

Jesús nos ha escogido para el amor, para que nos amemos unos a otros, no para discutir, pelearnos, criticarnos... El cristiano debe vivir de tal manera que enseñe a los que le rodean lo que es el amor a Dios y a los demás. El ejemplo de cómo debe ser y vivirse ese amor nos lo dio Jesús: "como yo les he amado".
El Señor nos ha comunicado la intimidad con Dios, nos ha dado acceso a su pensamiento y nos ha abierto su corazón. Esta relación amistosa no es para que nos convirtamos en personas obsesivas, llenas de trampas interiores. Jesús nos salva incluso en lo más profundo de nuestra intimidad, de ahí que nuestra relación con Él sea de amistad profunda y Amor verdadero...!!!DIOS ES AMOR!!! VIVAMOSLO PLENAMENTE!!

El que tenga oidos...que oiga.


Oración de los Fieles
Ya que Jesús es nuestro amigo, podemos encomendarle todos aquellos a quienes amamos y presentarle confiadamente las necesidades de aquellos a quienes deberíamos aprender a amar. Y digamos:
R/. Señor, danos el don del amor.
  • Señor Jesús, haz que en la comunidad de tu Iglesia haya amor, amistad y confianza, entre sus líderes y los fieles, y así te decimos:
  • Señor Jesús, que haya amor y amistad entre todas las personas y las iglesias que afirman que tú eres su Señor y Pastor; que lleguen a ser realmente uno en ti, y así te decimos:
  • Señor Jesús, que el amor y la amistad reine en todas nuestras comunidades de religiosos, para que todos sus miembros sean excelentes testigos de tu amor, y así te decimos:
  • Señor Jesús, que el amor y la amistad reine en todas las familias cristianas, para que los padres y sus hijos sean células vivientes de las que crezca en nuestro mundo comprensión y amor, y así te decimos:
  • Señor Jesús, que haya entre nosotros amor y amistad que abran nuestros ojos, manos y corazones a las necesidades y a las personas de los enfermos y de los que viven en soledad, de los pobres y de las víctimas de la injusticia, y así te decimos:
  • Señor Jesús, que haya amor y amistad en todas nuestras comunidades cristianas, para que la gente llegue a creer en ti cuando vea cómo nos amamos unos a otros, y así te decimos:
  • Señor Jesús, amigo nuestro, queremos permanecer en tu amor y con él darnos calor humano unos a otros, pues tú eres Señor y Salvador nuestro por los siglos de los siglos.

Oración de Ofertorio
Señor Dios nuestro, Padre amoroso:
Tu amor se nos mostró con rostro humano
en tu Hijo Jesucristo.
Él nos mostró toda la profundidad de tu amor y del suyo propio
entregando su vida por nosotros, sus amigos.
Mientras se da a sí mismo por nosotros como pan de vida,
que él sea nuestro alimento
en el camino de la vida y del amor,
no sólo cuando es fácil amar,
sino también cuando resulta difícil ser fiel
y cuando el amor exige mucho sacrificio.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Alcemos nuestros corazones y nuestras voces a nuestro Padre bondadoso por habernos amado antes de que nosotros pudiéramos amarle. Con Jesús, signo máximo del amor de Dios hacia nosotros, ofrezcamos al Padre nuestro deseo y voluntad de dejar que su amor se derrame sobre todos los hermanos.

Introducción al Padrenuestro
Con Jesús, nuestro hermano,
oremos juntos a nuestro Padre del cielo
que nos ama con un amor tan grande
que nos dio a su propio Hijo:
R/. Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todas formas de egoísmo
que nos cierra a nuestros hermanos.
Mantennos libres de todo pecado
que pusiera en peligro el amor entre nosotros
y concédenos la paz de la unidad.
Haznos atentos y abiertos a todos,
mientras esperamos con gozosa esperanza
la venida gloriosa de nuestro Salvador Jesucristo,
R/. Tuyo es el reino…

En el Saludo de Paz
Que el saludo de paz que nos damos hoy sea expresión de nuestro genuino amor mutuo, y que a ella sigan muchos otros signos, gestos y detalles de amor en la vida diaria.
Que la paz del Señor esté siempre con ustedes.

Invitación a la Comunión
Éste es nuestro Señor que dijo:
“Ámense unos a otros como yo les he amado”.
Dichosos nosotros invitados a la mesa del Señor,
mesa de amor y de unidad.
R/. Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta celebración eucarística
nos has dado una nueva prueba de tu amor
al darnos a tu Hijo y a su Espíritu.
Jesús ha fortalecido nuestro amor.
Acepta, Padre, nuestra acción de gracias
y suscita lo mejor en nosotros,
para que demos rico fruto
de amor confiable y fiel.
Que tu Santo Espíritu nos una
para construir comunidad todos juntos
y vivir en tu amor y alegría
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Sabemos que Dios nos ama
y que quiere vivir entre nosotros.
Él nos llama sus amigos, sus escogidos.
Respondamos a su amor sin medida.
Estamos seguros de que amamos a Dios
y que él está presente entre nosotros
cuando nos amamos unos a otros.
Que Dios nos dé la fuerza para hacerlo.
Y para ello, que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Amen!

HERMANO JUAN PABLO CORC_OBISPO JUAN DAVID FALCON