¡NO TENGAIS MIEDO!!! YO ESTOY Y ESTARE PARA SIEMPRE CON VOSOTROS! (cf Jn 14, 16-17).

viernes, 3 de septiembre de 2010

PARABOLA: Mt 13.1-23. "Salio el sembrador a sembrar"


"Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. Como se reunió mucha gente, entró Jesús en una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo:



Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero, el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan.


Los discípulos se acercaron a Jesús, y preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. Jesús les contestó:

A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no. Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías: “Por mucho que escuchéis, no entenderéis; por mucho que miréis, no veréis. Pues la mente de este pueblo está embotada; son duros de oído, y sus ojos están cerrados para no ver ni oír ni entender, para no volverse a mí y que yo los sane”. Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron.


Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: Los que oyen el mensaje del reino de Dios y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino: viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, pero como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecuciones, pierden la fe. La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje, y lo entienden, y dan buena cosecha: unos son como las espigas que dieron cien granos por semilla; otros son como las que dieron sesenta, y otros como las que dieron treinta".


+ La parabola de hoy nos invita a reflexionar sobre qué papel tiene la palabra de Dios en nuestra vida. Complementa muy bien la enseñanza de la parabola anterior.


Como deciamos en la parabola del trigo y la cizaña: la palabra se reparte pero cae en desigual terreno. Es la misma palabra pero cada persona se tiene que convertir en tierra para que germine.


El versículo once nos dice que “A ustedes, Dios les da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no”. Los discípulos de Jesús tenían un conocimiento de las cosas de Dios que la gente común no tiene, la gente debe ser enseñada.


Esto nos demuestra la gran responsabilidad que tenemos como creyentes. Ser conocedores de los misterios de Dios es entrar en la hondura del Señor, sabernos en Él. Tener la seguridad vital que Dios está con nosotros incluso en medio de la duda, de la inseguridad y de nuestra propia ignorancia.


Jesús repasa después la parábola con sus discípulos, a ellos les amplía el sentido de las cosas de Dios. Cada creyente debe ser un portador de Dios para los demás.


El terreno donde tiene que caer la semilla de la palabra es el corazón humano, pero sabemos que no todos los corazones están hechos ni preparados para lo mismo. Las inquietudes, deseos, miedos, ambiciones, son las encargadas de dar base a nuestro interior.


Los diferentes caracteres humanos están representados por los distintos tipos de terreno. Hay cuatro clases de corazones, de terrenos, en los que se siembra la palabra:


Terreno junto al camino: los que oyen pero no entienden. La palabra no cala en ellos, no hay mayor interés en profundizar. Están distraídos, poco interesados en lo que oyen.


Terreno entre las piedras: reciben y les impresiona la palabra pero por poco tiempo; no tienen duración. No hay firme convicciones en sus mentes y en su corazón. No tienen raíz, o sea, profundidad en lo que quieren. No saben qué quieren…


Terreno entre espinos: aventaja a los dos anteriores: recibió la semilla y dejó que echara raíces hondas, pero tampoco dio frutos debido a los estorbos que encontró en su crecimiento. Los espinos no dejaron que la raíz prosperara e impidieron que diera fruto. ¿Cuáles son estos espinos? La palabra nos recuerda en otro texto que fundamentalmente son tres las cosas que nos alejan de Dios:


1. Las preocupaciones (los afanes del mundo, las preocupaciones de la vida en casa, trabajo, hijos, pareja e infinidad de frivolidades).
2. Los placeres (entregan el corazón humano a otras cosas que no son Dios y las hacen su dios como vicios, fanatismo, libertinaje).
3. Las riquezas (el materialismo, consumismo y la superficialidad como valoramos y vemos todo y a todos.).


Terreno bueno: es el resultado lógico del encuentro de una buena tierra con una buena semilla. Este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto (v.23). Éste es el terreno productivo; no significa que no haya estorbos, pero todo queda superado por la fuerza de la vida que crece. Por la fuerza del espiritu de Dios. El cristiano es aquel que permanece fuerte incluso en medio de las dificultades, anclado solamente en Cristo resucitado, siempre alerta, despierto, seguro, racional, en confianza total.


Dar fruto es poner en práctica la palabra. Hay distintos niveles de frutos, y no necesariamente todos tenemos que dar el mismo fruto ni con la misma intensidad.


Hay un versículo un tanto desconcertante: "Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará (v. 12)"


¿Es real esto que ha dicho el Señor? ¿No es una injusticia este planteamiento de un Dios que dice que está de parte de los más débiles, de los que menos tienen…?


El versículo 12 se refiere a la libertad del ser humano con respecto a la palabra de Dios. Cada persona es libre de aceptarla o rechazarla. Cuando una persona acepta la palabra y la hace germinar en su vida, empieza a dar fruto una y otra vez, en las diferentes cosechas de la vida. Cuando una persona la olvida, esa semilla queda estéril y se muere.
Por darles un ejemplo, es lo mismo que nos sucede cuando empezamos a estudiar un idioma, digamos el inglés; Si nos ponemos a estudiar, a profundizar cada vez más, a practicarlo dia a día entenderemos y nos comunicaremos mejor… si, en cambio, abandonamos este aprendizaje, seguramente diremos: "yo sabía un poco de inglés, pero como no lo he practicado, hasta lo poco que sabía se me olvidó"… Algo parecido sucede con la palabra: cuando NO la ponemos en practica, se muere.

EL QUE TENGA OIDOS..QUE OIGA.

!!cristo vive !!    Revdmo. David Falcon


* * *






miércoles, 1 de septiembre de 2010

PARABOLAS

Es curioso ver que personas cristianas de toda la vida viven casi de espaldas a la palabra del Señor. Esta realidad de no tener en cuenta la Sagrada Escritura, debilita mucho nuestras fuerzas espirituales. Y nos hace presa facil del engaño y el abuso, de muchos depredadores biblicos y enemigos de Dios.
Para entender un poco mejor la importancia de la palabra de Dios acudiremos en este tiempo a las parábolas.
Las parábolas son un modo de enseñar muy sencillo y muy provechoso, a la vez de ser muy agradable de escuchar y fácil de recordar. La parábola instala el mensaje en el subconciente de la persona. No es un tratado de sagrada escritura lo que nos propone Jesús sino un acercamiento vital a la Palabra de Dios.


¿Qué lugar ocupa la palabra de Dios en tu vida diaria?

¿Eres capaz de leer, meditar e intentar vivir la palabra?


La palabra hoy en dia se predica por muchos medios, se reparte a todos por igual,  pero cae en desigual terreno; es la misma palabra pero cada persona la recibe de diferente manera y solo germina en los que son tierra fertil para ella.
Comenzaremos con la parabola de “el trigo y la cizaña”.


Mt, 24-30,36-43. "Dejad crecer juntos el trigo y la cizaña".

Jesús les contó esta otra parábola: "El reino de Dios puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían llegó un enemigo que sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Cuando creció el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Entonces los labradores fueron a decir al dueño: "Señor, si la semilla que sembraste en el campo era buena, ¿cómo es que ha salido mala hierba?" El dueño les dijo: "Un enemigo ha hecho esto." Los labradores le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancar la mala hierba?" Pero él les dijo: "No, porque al arrancar la mala hierba podéis arrancar también el trigo. Es mejor dejarlos crecer juntos, hasta la siega; entonces mandaré a los segadores a recoger primero la mala hierba y atarla en manojos, para quemarla, y que luego guarden el trigo en mi granero."


“Sembrar cizaña” en nuestro léxico -y hasta en el Diccionario- significa poner enemistad o hacer daño a otro. Y este significado figurado que usamos en nuestro lenguaje, ciertamente viene de esta Parábola del Señor sobre el trigo y la cizaña.


Y ¿qué es la cizaña? Es una “mala hierba” -así también la denomina la escritura- que crece en los sembradíos de trigo y de avena y que se confunde con éstos, pues también produce granos, que por cierto, son tóxicos si se ingieren.

 El mensaje de esta parabola nos da una de las respuesta más increíble que podamos imaginar: el bien camina junto al mal por las mismas sendas, por el mismo camino. Pero hay una seguridad: el mal se desvanecerá antes de llegar al final del camino. Se desvanecerá por la fuerza invisible del bien. 


El trigo y la cizaña cuando empiezan a crecer se parecen tanto que los judíos de la época pensaban que la cizaña era trigo que se había corrompido. El bien y el mal andando juntos en nuestra realidad humana, se parecen mucho, por eso a veces nos confundimos…pero por supuesto, NO son para nada iguales.


El Reino de Dios necesita ser sembrado, cuidado, mimado, vivido. El mal se propaga por sí solo, sólo hay que sembrarlo. Hay una realidad fácilmente comprobable y es que el mal logra esconderse largo tiempo en la vida de las personas en forma de odio, maldad, celos, ignorancia, miedo, alejamiento de Dios, etc.


En el mundo el mal está presente en forma de toda clase de acciones que conducen al ser humano a la infelicidad permanente. Existe un estado donde la persona va perdiendo el norte de su vida y al final no sabe ni quién es, ni dónde está, ni a dónde va.


La paradoja del mal y del bien en el mundo es que el mal parece no exigir gran esfuerzo, se hace con facilidad y hasta con impunidad. Hacer sufrir a alguien es muy sencillo, destruir es muy fácil; pero hacer el bien, crear, hacer crecer a los demás, hacerlos personas racionales, recrearlos de nuevo, libres ya de las ataduras del pecado, es una obra que sólo puede hacer Dios a través de nosotros, por medio de su palabra.


Una persona se puede contagiar del mal fácilmente con la actuación de otra persona.
Una persona sólo puede estar incitada permanentemente al bien si Dios la ilumina, le da la fuerza necesaria y el apoyo en el interior de su corazón. Para sembrar el bien cada persona debe ser para la otra hermano y hermana.


Un medio muy eficaz para poder sembrar en nuestros hermanos la semilla del bien, la semilla del Amor…es darles a conocer y acercarlos precisamente a La Palabra de Dios.


Para muchas personas la Sagrada Escritura, la palabra de Dios, aparece como algo sin fuerzas, sin posibilidad de transformar la vida de los seres que nos rodean.Pero la realidad es que La Palabra de Nuestro Senor es un instrumento muy poderoso, ademas de sencillo y de facil acceso, capaz de transformar una vida o millones de vidas… pues es como una pequeña semilla, casi insignificante: no está hinchada de filosofía, no quiere alardes y puede ser predicada y entendida por cualquier persona que se abra al bien.


No debemos olvidar que ambas siembras, la de la bondad de Dios y el mal se hacen casi al mismo tiempo, actualmente estamos bombardeados de mil ideologias superficiales y negativas que nos ciegan y esclavizan, permitiendo que otros tengan el control de nuestra voluntad, de nuestra vida...y por lo mismo, debemos de contrarrestar tanta informacion, tanta palabra de los hombres, con la Palabra de Dios y asi cada persona en conciencia podra decidir qué cosecha escoger. La del trigo o la cizaña …el bien o el mal.


Estoy convencido, gracias a la Palabra de Nuestro Senor Jesus Cristo, que Dios triunfará al final de la Historia…

Por lo mismo, queridos hermanos, para saber lo que está bien y lo que está mal, hacia que camino dirigir nuestras vidas, tenemos que recurrir una y otra vez a la palabra y al corazón de Dios; a la experiencia cristiana de tantos hombres y mujeres donde la bondad ha hecho su morada. Tenemos que volver una y otra vez a nuestro corazón, para que en ese diálogo interior y personalísimo con el Señor, en la ORACION, nos haga entender que nosotros no estamos llamados a ser “amarrados en manojos y quemados por los segadores”; sino al contrario, fuimos creados para ser trigo, para dar buenos frutos y ser cosechados por los angeles de Dios y asi ser llevados a ese granero divino, donde solo existira Armonia, Felicidad y Amor…estamos llamados a la Vida Eterna…a trascender en Cristo Jesus. Asi sea.

!! Menos palabra de los hombres…mas palabra de Dios !!

El que tenga oidos..que oiga.(ap.2,7.3,6)

!!CRISTO VIVE !! Revdmo. David Falcon

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domingo, 29 de agosto de 2010

LECTURAS Y HOMILIA DEL DOMINGO 29 DE AGOSTO 2010

A partir de este Domingo nos esforzaremos para que todos juntos podamos compartir y comentar la palabra de Dios que domingo a Domingo nos regala nuestrro Padre, dentro del calendario liturgico..les recomendamos que lean con atencion las lecturas y salmo para asi posteriormente poder entender de mejor forma la homilia.

Gracias a Nuestro Padre Dios por este alimento espiritual...!! Dios bendiga nuestra semana!! Asi sea..!!.


Esperamos sus comentarios.


Domingo 29 de Agosto del 2010


Primera lectura

Lectura del libro del Eclesiástico (3,17-18.20.28-29):

Salmo

Sal 67,4-5ac.6-7ab.10-11
R/. Preparaste, oh Dios, casa para los pobres

 
Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos (12,18-19.22-24a):

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-14):

HOMILIA

Verdaderamente las personas tenemos una gran capacidad para complicar hasta lo más sencillo. Y el Reino de Dios es algo muy sencillo. Por eso, a Jesús le gustaba expresarlo con ideas y comparaciones muy sencillas, que todo el mundo podía entender. Jesús no recurrió a complicados tratados ni teologías difíciles para explicar su mensaje. Su vida estuvo siempre marcada por la sencillez y la transparencia. Su forma de actuar era ya explicación de su mensaje.


Digo esto porque algo tan sencillo como una comida lo hemos terminado convirtiendo en un momento de protocolo donde hay que respetar los diversos niveles sociales. Las personas sienten que tienen derecho a un puesto u otro de acuerdo con su condición social, su nivel económico o su poder en la escala jerárquica social. No concederles ese puesto puede suponer graves afrentas, que en más de una ocasión han dado lugar a riñas y conflictos irresolubles.

El Reino es una comida compartida

Precisamente una de las comparaciones preferidas de Jesús para hablar del Reino es la comida compartida. Sentarse en torno a la mesa es una forma de expresar la fraternidad, el hecho de que todos somos hermanos y hermanas, que Dios es el padre común. Compartir la comida es un momento sagrado porque tiene mucha relación con compartir la vida y nuestro Dios es el Dios de la Vida. Tanto le gustaba a Jesús esa comparación que, al final de su vida, cuando sabía que su muerte era inminente, nos regaló la Eucaristía, una comida ritual en la que él mismo se hace presente como alimento de vida que todos compartimos.


Por eso le costaba a Jesús entender lo de las jerarquías, esa necesidad que tenemos las personas de poner a las demás personas en una escala de arriba abajo y, por supuesto, dando siempre más importancia a los de arriba que a los de abajo. No entendía Jesús esa pasión por estar entre los de arriba, por ser importante. En su perspectiva no entraban esas diferencias sino más bien lo contrario: la cercanía, la fraternidad, la igualdad, el movernos todos al mismo nivel, sin tener en cuenta ninguna de las diferencias –siempre accidentales– que nosotros solemos señalar para establecer la escala social. Los que se sientan a la misma mesa son hermanos y hermanas, iguales. De escoger un puesto se trata de escoger el último para servir a los más pobres, a los más abandonados. Ese es el mayor privilegio al que se puede aspirar: construir la fraternidad acercando a los que están lejos a la mesa familiar.


En el Evangelio de hoy, Jesús participa en un banquete y, como es natural, no entiende la lucha de los convidados por ocupar los primeros puestos. Le resulta una pasión inútil. Está convencido de que los que hacen eso se olvidan de lo más importante, pierden el tiempo y no gozan verdaderamente del banquete de la fraternidad –mucho más importante sin punto de comparación que lo que se come materialmente–. Pero este mensaje, como dice la primera lectura, se ha revelado a los humildes. Es el mensaje del amor y la misericordia de Dios que no deja a nadie fuera de su mesa, que no excluye a nadie del banquete de la vida. Conocer ese mensaje es la más alta sabiduría a la que se puede aspirar.

Aprender la verdadera sabiduría

Ese mensaje se nos ha revelado en el mismo Jesús, en su vida y en su testimonio, en sus palabras y en sus acciones. A través suyo hemos podido entrever que nuestro Dios NO es un Dios de terror ni de poder ni de furia. Con Jesús nos hemos acercado al monte Sión y hemos descubierto que el Reino es un fiesta, la fiesta de la vida y de la fraternidad y que en medio de la fiesta, como el que acoge, como padre de misericordia, está Dios mismo, el creador y mantenedor de nuestra vida.


Desgraciadamente seguimos creyendo en las categorías, en las jerarquías. Hasta en la iglesia hemos marcado diferencias entre las personas. Hay puestos reservados, autoridades y tantas otras cosas. Y a veces se nos olvida que el servicio fraterno es lo que da sentido a lo que hacemos en la Iglesia y en la sociedad, que si no servimos a los hermanos y hermanas perdemos miserablemente el tiempo y la vida que se nos ha regalado. Nos despistamos y pensamos que el objetivo de nuestra vida es ser importante, tener cargos y que nos terminen cediendo los primeros puestos y haciéndonos homenajes. ¡Necio! Cuando te mueras no te llevarás nada de eso consigo. Y lo único que te salvará será el amor que hayas compartido gratuitamente en tu vida, el amor de Dios.


EL QUE TENGA OIDOS ...QUE OIGA (ap.2,7.3,6)


CRISTO VIVE!! RVDMO. DAVID FALCON

martes, 24 de agosto de 2010

LA RESURRECCION SI FUNCIONA!!


Cuando me desespero,al ver dia a dia tanta maldad, tanta muerte y destruccion, y como nuestro mundo vive un verdadero caos... recuerdo que, a través de la historia, el camino de la verdad y del amor ha vencido siempre. Han existido asesinos y tiranos, que durante cierto tiempo parece que son invencibles. Pero, al fin, siempre se derrumban y caen. Eso hermanos hay que recordarlo siempre, puede sernos útil en tiempos difíciles.



Vivimos en tiempos complicados. Sólo tenemos que ver las noticias en la tele, cualquier noche. Si hay un Dios omnipotente, todopoderoso y de verdad afectuoso que es dueño y Señor de este universo, su presencia no resulta muy evidente en dichas noticias : Existe violencia alrededor de todo el planeta, alimentada por ideologías farisaicas que autorizan y fomentan el odio y el egoísmo, dejando que la comunidad se valga por sí misma, y gracias a la avaricia de unos pocos,avaricia socialmente aceptada, muchos viven en la pobreza total, abandonados a su suerte para que se valgan también por sí mismos.


Es justo y sabio preguntarse: ¿Dónde está la resurrección en todo esto? ¿Por qué Dios está aparentemente tan inactivo? ¿Dónde está, y en qué consiste, la reivindicación del Domingo de Pascua?


Son preguntas importantes, aun cuando no sean ni especialmente profundas ni totalmente nuevas. Éstas eran las preguntas utilizadas por los fariseos, para burlarse de Jesús en la cruz: “¡Si eres tú el Hijo de Dios, baja de esa cruz! ¡Si eres Dios, pruébanoslo! ¡Actúa ahora ya!” Tanto entonces como ahora, según parece, nunca nos hemos figurado por qué la salvación no puede actuar como una película normal, en la que, al final, una violencia moralmente superior aniquila todo lo malo.


Pero Dios no actúa (ni ahora ni nunca) como en una película de Hollywood. Durante siglos los judíos oraron para que viniera un mesías, un superman, a mostrar un poder y una gloria que sencillamente superara al mal; pero lo que consiguieron fue un niño desvalido acostado sobre la paja. Y, cuando aquel niño creció, querían que derrocara al imperio romano, que fuera un guerrero invencible...pero, en cambio, El se dejó crucificar, ! que decepsion!...No hemos cambiado mucho con respecto a lo que esperamos de Dios en estos tiempos.


Pero Dios, tal como queda revelado en la muerte y resurrección de Jesús, no satisface nuestras expectativas, porque las sobrepasa infinitamente !!. Lo que enseña la resurrección es que Dios no interviene contundentemente para parar el dolor y la muerte. En cambio redime el dolor y reivindica la muerte. Dios libra del mal al mundo no utilizando fuerza para borrarlo, sino reivindicando lo bueno a los ojos del mal, de forma que al fin lo que permanezca sea sólo el bien. El mal tiene que “mirar para siempre a aquel a quien él mismo atravesó”, hasta que comprenda lo que ha hecho y se deje transformar a sí mismo.


Lo bueno, lo verdadero y lo cordial al fin triunfará, siempre, a pesar de todo. Si esto es cierto -y lo es-, entonces no tenemos por qué evitar el dolor y la muerte para lograr la victoria; solamente tenemos que mantenernos fieles, buenos y verdaderos, aun en el dolor y la muerte.


Parte de lo que aquí se nos revela es que necesitamos una enorme paciencia, una paciencia llamada ESPERANZA.. El día de Dios llegará,..aunque paresca que Dios no tiene ninguna prisa.


La bondad y la verdad siempre triunfarán, pero tenemos que esperar para conseguirlo, no porque Dios quiera que aguantemos el dolor como una especie de prueba, sino porque Dios, a diferencia nuestra, no utiliza coerción o violencia para conseguir su fin. Dios se vale sólo de la verdad, de la belleza, de la bondad y del amor; y se vale de ellos, estructuralmente y de forma no-negociable, incrustándolas en el universo mismo, como un sistema gigante de inmunidad moral que, al fin, siempre termina restaurando al cuerpo, regresandole la salud.


Dios no tiene necesidad de intervenir como un super-héroe al final de una película de Hollywood, ni de usar una violencia moralmente superior para eliminar a los malos, de forma que se libre a los buenos del dolor y de la muerte. Dios deja que el universo se recupere a sí mismo, de la misma forma que un cuerpo actúa cuando se siente atacado por un virus. El sistema de inmunidad realiza al fin su trabajo, aun cuando, a corto plazo, haya dolor y muerte. Pero siempre, al fin, se recupera a sí mismo.De la misma forma el Universo se esta recuperando ahora ...y con seguridad sanara.


Te doy un ejemplo: Cuando no hacemos lo correcto, cometemos cualquier disparate,cualquier maldad, esa situación no va a cambiar de la noche a la manana,en algo justo y bueno. No puede.,eso no trabaja asi...Por que esa accion negativa la estructura del universo no la puede asumir, no lo acepta y entonces como reaccion de rechazo regresa a nosotros con mas fuerza, afectandonos y danandonos,desequilibrando nuestro entorno,dandonos dolor y amargura... Y, a la inversa, cuando hacemos algo correcto, cualquier cosa que sea verdadera, buena, cordial o bella, el universo la acepta, la reivindica, y la hace suya. Armonizando nuestro entorno y dandonos felicidad,paz.


El universo juzga cada acto; y su juicio no admite excepciones. Quizás este proceso de “sanacion” parece no ser inmediato; el tiempo intermedio puede parecer excesivo y entonces, por un tiempo, podemos sentir confusión y volver a plantearnos la cuestión: “¿Por qué Dios, que es verdad y bondad, no baja de la cruz?” yo te respondo...!! pues porque ya lo ha hecho!!...RESUCITO!!...recuerdas?! por eso es muy importante creer en la resurreccion y tenerla presente en nuestras vidas. estar verdaderamente convencidos de ello,pues solo asi lograremos mantenernos fuertes en la adversidad.teniendo una fe firme y una esperanza real,pues la resurreccion ya es un hecho consumado...y el proceso de sanacion universal ya esta trabajando a nuestro favor...recordemos pues, siempre, sin excepción alguna, EL MAL QUEDA AVERGONZADO Y EL BIEN TRIUNFA!!... La resurrección funciona !.


El que tenga oidos...que oiga.(ap.2,7.3,6)


!!CRISTO VIVE!                                Revdmo. David Falcon


domingo, 22 de agosto de 2010

RESURRECCION Y AMOR

Yo quiero resucitar ¿Tú quieres resucitar? ¿Quieres vivir para siempre? ¿Sientes pasión por la vida? ¿Puedes afirmar que eres una persona “que ama la vida”? ¿Sientes rebeldía frente a la muerte individual e indignación ética frente a la cultura de la muerte?

Estas preguntas y sus correspondientes respuestas positivas son imprescindibles para poder entender y concientizar la resurrección de Jesús. Para quienes no quieren vivir, la resurrección se convierte en una pesadilla. Para quienes ya se han resignado a ser muertos en vida, la continuación de la misma sería, en realidad, continuidad de la muerte.

Uno de los peligros de la sociedad actual es perder “el gusto por la vida”. Quedarnos encerrados en la pasividad y desinteres de las cosas que verdaderamente tienen valor, dispersos en las experiencias superficiales de bienestar y materialismo. Entretenidos en los quehaceres monotonos y cotidianos del dia a dia.

Nos volvemos apaticos y desapasionados. Se pierde el deseo profundo de vivir ...
la unica solucion para cambiar…despertar, si es que ya estamos en esa realidad, o para no caer en ella, es tomar conciencia de que estamos vivos y que la vida se nos dio para ser felices, para gozar en plenitud.

Pero principalmente reconocer que Nuestro Dios es un Dios de vivos...no de muertos.y que estamos llamados para vivir eternamente en Cristo Jesus...tomar conciencia de la resurreccion y conectarnos a la idea de una vida eterna.
Sin pasión por la vida, es imposible entender y conectarse con la esperanza de la resurrección.

¿Tienes algo que eternizar?

Todos los humanos hemos experimentado alguna anticipación de la resurrección. Pues está incluida en la experiencia del Amor.. Amar a alguien es la afirmación de su vida contra todas las formas de muerte:” quiero que tú vivas; “necesito que no te mueras; es una dicha que hayas nacido. Tu vida me da motivos para seguir viviendo...

El amor supera el miedo a la muerte. El amor pide eternidad. Sentirse amado es estar vivo. Amar a la pareja, a los hijos, padres, hermanos, amigos es sentirse motivados, activos, despiertos...!vivos!.

Todo tipo de Amor da felicidad y pide eternidad. En cambio, quien no ama, no tiene nada que eternizar. El amor pide eternidad. No hay más eternidad que la del amor. Construyendo cada uno de nosotros su amor, ya sea conyugal o fraternal construimos nuestra eternidad. El amor no tiene fecha de caducidad. Es anticipo de resurrección...y ya esta en este mundo.

Amenazados de resurrección, no de muerte

En esta línea, la resurrección de Jesús crucificado es un inagotable grito a favor de la vida, en presencia de la misma muerte. Es la revelación de que en El todos estamos “amenazados” de resurrección, con más certidumbre que estamos amenazados de muerte, pues somos mortales cada día. Se trata de una dichosa amenaza; se trata de una promesa que garantiza: que el amor termina triunfando sobre la muerte, los verdugos no terminarán teniendo la última palabra sobre las víctimas. Estamos convocados a la resurrección. Es nuestra vocación más genuina.

Hemos resucitado con él (Col 3,1). Somos seres creados para la vida plena, en la cual ya no habrá ni dolor ni llanto. Esa es nuestra vocación última. “Nuestra vida y esperanza debe de estar puesta en Cristo Resucitado”.

Creo en el amor, creo en la resurreccion.

Por eso, celebrar y meditar la resurrección de Jesús implica despertar las más hondas vibraciones de nuestro corazón: el deseo de vivir, de vivir para siempre, de amar y ser amados. La Pascua es un gran nutriente del Amor . Recuerda que toda energía empleada en construir cualquier relación de Amor, tiene futuro. Nada se pierde en el camino del Amor.

Llevaremos a la eternidad lo que hayamos amado verdaderamente, es cierto que tenemos que pasar por el filtro de la muerte de vez en vez, pero tenemos que vivir la experiencia de que nuestro amor, por más fuerte que sea, no puede impedir la muerte de nuestros seres queridos, pero veamoslo con  los ojos del resucitado, con la alegria de la resurreccion...de pensar que la muerte solo es un momento de trancision hacia la eternidad, y visto asi, eso nos dara una nueva vision, fortaleciendo nuestro corazon y dandonos consuelo, alegria, esperanza y fe.

Pues contemplar al Resucitado es sentir ganas de resucitar con El. Jesús radicaliza la convicción de que “la vida no termina, se transforma”. Nos ama lo suficiente como para hacernos resucitar. Cristo ha resucitado. Yo quiero resucitar en compañía de los que amo. !! Creo en la resurrección!!. Y tu?/

El amor es aperitivo y fuerza de resurrección ya en este mundo.

“EL QUE TENGA OIDOS…QUE OIGA.”

!! CRISTO VIVE!!  
REVDMO. DAVID FALCON