¡NO TENGAIS MIEDO!!! YO ESTOY Y ESTARE PARA SIEMPRE CON VOSOTROS! (cf Jn 14, 16-17).

viernes, 28 de septiembre de 2012

Lecturas y Homilia del Domingo 26º del Tiempo ordinario+30 de Septiembre del 2012

Primera lectura
Lectura del libro de los Números (11,25-29):
 

El Señor bajó en la nube y habló a Moisés; tomó parte del espíritu que había en él y se lo pasó a los setenta ancianos. Cuando el espíritu de Moisés se posó sobre ellos, comenzaron a profetizar, pero esto no volvió a repetirse. Dos de ellos se habían quedado en el campamento, uno se llamaba Eldad y otro Medad. Aunque estaban entre los elegidos, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu vino también sobre ellos y se pusieron a profetizar en el campamento.

Un muchacho corrió a decir a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»
Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino diciendo: «¡Señor mío, Moisés, prohíbeselo!»
Moisés replicó: «¿Tienes celos por mí? ¡Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu!»

Palabra de Dios

Salmo
Sal 18

R/.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R/.

La voluntad del Señor es pura

y eternamente  estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

Aunque tu siervo vigila

para guardarlos con cuidado,
¿quién conoce sus faltas?
Absuélveme de lo que se me oculta. R/.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:
así quedaré libre e inocente
del gran pecado. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta de Santiago (5,1-6):

Vosotros los ricos, gemid y llorad ante las desgracias que se os avecinan. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos son pasto de la polilla. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y este óxido será un testimonio contra vosotros y corroerá vuestras carnes como fuego. ¿Para qué amontonar riquezas si estamos en los últimos días? Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos y ha sido retenido por vosotros está clamando y los gritos de los
segadores están llegando a oídos del Señor todopoderoso. En la tierra habéis vivido lujosamente y os habéis entregado al placer; con ello habéis engordado para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, y ya no os ofrece resistencia.

Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,38-43.45.47-48):

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»

Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

Palabra del Señor



HOMILIA

 En mi juventud, siendo seminarista vi como dentro de la propia Iglesia se forjaron dos bandos bien claros: los llamados "tradicionalistas" y los "progresistas o teologia de la liberacion". Gracias a Dios nunca caí en ese juego de clubes internos dentro de la Iglesia. Siempre he pensado que quien de verdad busca a Dios, tarde o temprano se encuentra por los caminos de la vida con otros buscadores, que empezaron sus rutas por otras sendas totalmente distintas a las mías. El Señor siempre es punto de encuentro, nunca de separación de las personas buenas, vengan de donde vengan y sean de donde sean.Y asi he tenido la bendicion de conocer hermanos de gran testimonio cristiano...claro desgraciadamente pocos.


La escena de hoy presenta a un hombre que expulsaba demonios, pero no formaba parte del grupo de los discípulos de Jesús. No "era de los nuestros". Un ejemplo de sectarismo que se da desgraciadamente con bastante frecuencia en los grupos sociales y religiosos todavia en nuestros dias. 



Víctima de mi juventud, yo era de aquellos que exigía a los demás la radicalidad que yo quería para mí, (saben ustedes que a los inmaduros en la fe les preocupa mucho la radicalidad que tienen que tener los demás...). Yo me exigía y exigía a los demás radicalidad en la entrega, en el servicio, en el compromiso... Todo esto me supuso una lucha constante, que en lugar de traerme paz interior me traía, si cabe, mayor desasosiego y desepcion. Uno de los mayores descubrimientos en mi vida fue el saber existencialmente que en lo único que debía de verdad ser radical era en el amor. Desde que vivo intentando ser radical en el amor, mis obras son más humanas, más justas y más cristianas.

Somos cristianos en la medida que no nos encerramos en nuestros grupos; cuando somos capaces de ver que Dios está en los corazones de los seres humanos sean quienes sean, vengan de donde vengan, cuando no nos importa de que grupo o comunidad religiosa es uno u otro. Por lo regular nos sentimos con el derecho de juzgar a los demas...Pero en realidad no somos competentes, ni nos toca a nosotros juzgar sin más, quién es del Señor y quien no.Esa no es nuestra mision...


Jesús no prohíbe a aquel hombre que siga haciendo el bien. El que es bueno, y en lo que es bueno, no debe ser impedido de hacer el bien que hace, aunque nos parezca hallar algún defecto y alguna irregularidad en la manera de hacerlo. No dificultemos la tarea de quien hace el bien, aunque no sea "de los nuestros". Una de las cualidades que me parece que tiene que tener un verdadero seguidor de Jesús es la libertad de corazón. Tener un corazón libre es saber que incluso los que no están con nosotros en nuestra Iglesia pueden hacer cosas de Dios. Los escribas y fariseos hablaban mal de Jesús. El que utiliza su nombre es de suponer que no hable mal de Él. Los que luchan contra el mal desde el amor, están con Dios, aunque no sean de nuestra Iglesia.


Puede que alguno se escandalice de lo que digo y yo me pregunto si detrás de tanta "radicalidad" no se esconden muchas veces inmadurez, necesidad de seguridad y de pertenencia, obsesiones, traumas, rupturas internas... Reconocer a Dios en el otro supone la separación interior de un corazón lleno de miserias humanas y vivir en la libertad del Espíritu. A esas personas de fácil escandalización yo les diría que ser cristianos no es ser y vivir como él cree. Hay muchos senderos para llegar a Dios pero un sólo camino: el amor.



Un segundo momento del Evangelio nos recuerda el cuidado que debemos de tener para no caer en el mal. Nos quejamos porque decimos que los demás son los que nos hacen sufrir, nos hacen pecar, etc. En la verdad que puede haber en esta afirmación, Jesús nos enfrenta con nosotros mismos. Usa la comparación de los miembros del cuerpo. El cuerpo es lo más íntimo que tenemos, es el lugar desde donde salen las acciones. No es el pecado que viene de fuera el que preocupa a Jesús, es el pecado que nace de dentro, de nuestro interior, de nosotros mismos. En otras palabras: seguir a Cristo sin pecado significa abandonar lo malo que sale de nosotros mismos.

Puede ser que abandonar el pecado para seguir a Cristo nos deje como mutilados, como que nos falta algo en nuestra vida, tanto es la esclavitud de quien nos somete; pero es mayor la libertad de quien nos libera. O matamos al pecado en nosotros o el pecado nos mata. Tenemos que mutilar lo que nos esclaviza.


¿Cuáles son nuestras esclavitudes?
Cada uno tiene las suyas. Ya otras veces les he comentado que el cielo sólo es uno, pero los infiernos son muchos, cada uno tiene los suyos. Para alguien el infierno puede estar en sus cobardías y complejos, en su inmadurez y en su sexualidad, en sus envidias y rencores... Cada uno tiene que mirarse a sí mismo y pedir la auténtica conversión que nace de un corazón bueno.


Lo más triste de un creyente es que se conforme en la situación de pecado y no anhele la superación de sus defectos espirituales para entregarse todo a Cristo.
Debemos recordar que Dios no es el privilegio de unos pocos. Todos los seres humanos, no sólo los cristianos, en forma que Dios sólo conoce, participan en el misterio pascual de Cristo. Cuando aparece el egoísmo de grupo, que reclaman para sí solos el poder de Jesús en herencia, Jesús y con Él nuestra propia Iglesia, rechaza tal planteamiento. El Espíritu Santo no queda prisionero en grupos o instituciones sino que es infinitamente libre para llegar al corazón de cada ser humano y anidar en él.
Manténte alerta; donde menos lo pienses y con quien menos creas puedes tener un encuentro con Jesús...claro debemos antes que nada ver el testimonio de vida que dan nuestros lideres religiosos, ministros, diaconos, sacerdotes, religiosas, religiosos, obispos etc, pues hay muchos que de verdad se comportan como si no fueran de los nuestros...como si no fueran y estubieran a favor de Cristo.Dios guie nuestro camino y nos ayude a limpiar nuestro corazon...Asi sea.


EL QUE TENGA OIDOS...QUE OIGA.

HERMANO JUAN PABLO CORC+OBISPO JUAN DAVID FALCON



sábado, 22 de septiembre de 2012

Lecturas y Homilia del Domingo 25º del tiempo ordinario- 23 de Septiembre del 2012

Primera lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (2,12.17-20):

Se dijeron los impíos: «Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones,nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará y lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.»


Palabra de Dios

Salmo
Sal 53,3-4.5.6 y 8

R/.
El Señor sostiene mi vida

Oh Dios, sálvame por tu nombre,

sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras. R/.

Porque unos insolentes se alzan contra mí,

y hombres violentos me persiguen a muerte,
sin tener presente a Dios. R/.

Pero Dios es mi auxilio,

el Señor sostiene mi vida.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol Santiago (3,16–4,3):

Donde hay envidias y rivalidades, hay desorden y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba ante todo es pura y, además, es amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz, y su fruto es la justicia. ¿De dónde proceden las guerras y las contiendas entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, que luchan en vuestros miembros? Codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada; os combatís y os hacéis la guerra. No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para dar satisfacción a vuestras pasiones.


Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,30-37):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.

Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Palabra del Señor


Homilía

El Evangelio de hoy nos propone para la reflexión dos temas muy importantes en la vida cristiana: la humildad y el servicio.
Jesús aparece dialogando con sus discípulos que no terminan de entender lo que les está diciendo sobre el Hijo del hombre. No entienden y tienen miedo de preguntar. Ellos pensaban en el reino del que Jesús les hablaba en términos puramente humanos. El Señor toma la iniciativa y les contesta sobre sus preocupaciones.
La primera respuesta que Cristo da se refiere a la humildad.

A lo largo de los siglos se ha ido quizá deformando la realidad de lo que significa ser humilde; así se llamaba humilde al acomplejado, al que no tiene carácter, al que no termina de aclararse interiormente, y se hacía referencia contraponiéndolo al que tenía su forma de ser y de pensar propias, al que se veia seguro, fuerte...y eso no a cambiado, sigue pasando en nuestros dias.
Santa Teresa de Jesús decía que la "humildad es la verdad", o sea, ser humilde es reconocernos ante Dios, ante nosotros mismos y ante los demás, tal cual somos, con nuestras tragedias y miserias, con nuestro verdadero potencial y cualidades. ¿Quién puede dudar que san Pedro y san Pablo, personalidades más que fuertes, eran personas humildes? Ciertamente lo eran porque se pusieron ante Dios tal y como eran y Dios les dio la respuesta a sus vidas, transformándolos desde dentro.

Aquellos discípulos estaban programando su futuro ambicionando grandes puestos en ese reino que Jesús traía, pero ahora el Maestro les plantea otro tipo de ambición. En lugar de la ambición de que nos lo hagan todo les expone la ambición de hacer cosas para los demás. Lo que deseaban los discípulos, en lugar de ser un medio para ganar preferencia en su reino, sólo servía para que este reino no llegara.
El mundo que nos ha tocado vivir no es un lugar donde se defienda la humildad; yo diría que todo lo contrario, de ahí uno de los choques permanentes con este tipo de sociedad donde los más débiles y los más humildes son marginados. Los cristianos tenemos que ser en el mundo de hoy los mejores defensores de los más débiles e indefensos, no creyéndonos salvadores de nadie sino intentando que todos conozcan de verdad al único Salvador.

Los creyentes en Jesús estamos llamados a ser humildes para servir. Cuando los cristianos hablamos de "opción preferencial por los pobres" no estamos haciendo literatura barata, sino estamos constatando la presencia del Señor en los más débiles y desposeídos.
La segunda llamada que Jesús nos hace es al servicio a los demás. Un servicio desinteresado a los otros, en especial a los más débiles y pobres de nuestro mundo. Tenemos que aprender a despegarnos de nuestros egoísmos, para comprender el misterio de Cristo. Los discípulos querían el prestigio, el reconocimiento humano y el hacer carrera, no el servicio a los demás.
Alguno podrá decir con cierta razón que "la gente no se merece nada..." "... total... para lo que te van a agradecer...no lo valoraran, son casos perdidos etc" Y puede que estas afirmaciones encierren algo de verdad, pero el verdadero cristiano sabe qué hace y por qué lo hace, y en este hacer descubre la voluntad y el amor de Dios en su vida.

El reino de Dios es un reino de servidores de los demás. ¡Cuántas veces en nuestras comunidades vemos hermanos y hermanas que van buscando reconocimiento humano a su tarea! y quedan frustrados al darse cuenta que despues de gastar la vida por todos no obtienen ningun reconocimiento a su labor...Hermanos no es el reconocimiento humano lo que debe de ser nuestro objetivo sino la hondura divina, el alimento espiritual, la satisfaccion de realizar la voluntad de Dios...la alegria de sabernos salvos, el sentir que al servir algun hermano, estamos cumpliendo como hijos y verdaderos discípulos de Jesús...El reino de los cielos sera nuestra recompensa.

La Iglesia no debe parecerse a las estructuras civiles, si lo hace se estara alejando del verdadero modelo de comunidad de Cristiana, al hacerlo pierde su carisma y escencia de ser comunidad convocada y convocante de Jesús.De ser una comun union de hermanos que se aman y preocupan unos por otros Ciertamente en la Iglesia tendrá que haber una autoridad y una organización, pero el comportamiento tendrá que ser muy diferente a la autoridad humana, social. En el mundo de la fe la autoridad es servicio.


Los Apóstoles terminaron entendiendo lo que antes no entendían, al punto que dieron su vida por Cristo y por el Evangelio.  Y nosotros ... ¿ya hemos comprendido estas palabras? 


Servir para ser el más grande, ese es uno de los mensajes más importantes que nos dejó Jesús. Su ejemplo fue más allá, Él no hizo solamente obras buenas sino que se entregó a sí mismo en el mayor acto de servicio a los demás, y en su entrega alcanzamos la salvación.
Humildad y servicio, dos aspectos del amor al que Dios nos invita. Entender vivencialmente estas dos propuestas significa que tenemos que tener otra mirada al mundo y a nosotros. El mundo no puede cambiar al cristiano. Sólo Cristo es quien te puede transformar. ¿Qué ganarás con ello? No muchas cosas materiales, ni prestigio, ni poder ni dinero, sólo al final, en el último aeropuerto de tu vida, estará ahi esperándote,aquel amigo que siempre confio en ti...Nuestro Amado y siempre misericordioso Dios... lo demás no tendrá realmente ya ninguna importancia...

“Si alguno quiere ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos”.

Oremos!!

Te damos Gracias, Dios Padre nuestro,
porque Tú nos enseñas cada día a través de tu Palabra
la importancia de la Sencillez y del Servicio.
Te damos Gracias, Dios Padre Bueno,
porque con el Ejemplo de Vida de tu Hijo Jesucristo
nos recuerdas que para ser buenos discípulos suyos
tenemos que estar dispuestos a servir y no a ser servidos.

Danos Tú, Dios nuestro, la humildad necesaria
para estar siempre disponibles a ayudar a los demás,
y especialmente, a cada hermano que más nos necesite.

Te pedimos, Dios nuestro Misericordioso,
que nos perdones esos momentos de nuestra vida
en los que deseamos sentirnos más importantes que otros.
Perdóna nuestros sentimientos
de superioridad y de querer ser mejores que los demás,
buscando sólo nuestro propio bien sin buscar el bien común.
Ten Misericordia de cada uno de nosotros
y ayúdanos Tú a ponernos siempre al servicio de los demás,
especialmente entre los débiles y los más necesitados,
estando siempre atentos de las personas que más sufren.
 Amén

HERMANO JUAN PABLO CORC-OBISPO JUAN DAVID FALCON