¡NO TENGAIS MIEDO!!! YO ESTOY Y ESTARE PARA SIEMPRE CON VOSOTROS! (cf Jn 14, 16-17).

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Por qué hay que Orar si Dios ya sabe lo que necesitamos?




 Orar es un verbo que se usa para significar que le decimos algo a Dios ...o más bien, que le “pedimos” algo a Dios. Si consideramos que orar significa solamente pedirle algo a Dios, realmente sería correcto pensar que no vale la pena decirle a Dios algo que ya El conoce y que nos lo va a dar si lo necesitamos.
En efecto, Dios -que todo lo sabe y todo lo puede- nos da a cada uno lo que cada uno necesita, sin necesidad de pedírselo. Pero resulta ser que “orar” es mucho -muchísimo más- que pedirle cosas a Dios. Lo que sucede es que hemos reducido la oración a la acción de pedir y pedir. Y nuestra oración parece más bien un pliego de peticiones y una lista de mercado, que una verdadera conversación o diálogo con Dios.
Orar no es nada más que pedir: es también alabar a Dios, darle gracias a Dios, pedirle perdón a Dios, etc., etc. La oración, además, no es un monólogo o discurso, sino un diálogo o conversación.Es “hablar de Amor…con Alguien que sabemos, nos Ama”…
¿Qué pensaríamos de una conversación entre personas, en la que una de ellas sólo pidiera y pidiera, sin hablar sobre más nada ... y ¡para colmo! sin dejar que la otra persona hablara? Inconcebible ¿verdad? Pero si pensamos bien... ¿no se parece nuestra oración a eso que consideramos inadmisible para conversar entre personas?
La pedidera al orar es la forma más inferior de oración que podamos hacer. Y Dios,aun asi, la acepta y la recibe. El escucha todo, todo lo que le digamos.
Pero mucho le gusta al Señor que le hablemos de otras cosas: de lo mucho que lo amamos, de las gracias que queremos darle por tantas cosas que sabemos nos vienen de El; también le gusta mucho oír nuestra solicitud de perdón cuando le hemos ofendido, así como nuestra alabanza cuando queremos decirle cuán bueno es y cuán grande su poder. Le gusta mucho al Señor que lo reconozcamos como nuestro Padre; de allí que la oración que le dice a Dios que confiamos en El, que nos ponemos en sus manos, que nos entregamos a su Voluntad, sea de gran agrado para El. A Dios también le gusta que nuestra oración no sea egoísta y egocéntrica: sólo sobre nosotros mismos, sino que le hablemos de los demás, de sus necesidades, de las necesidades del mundo.
Pero Dios prefiere que no le pidamos y también prefiere que no le hablemos demasiado... sino que también lo escuchemos a El. En efecto, he aquí lo que nos dice Jesús: “Al orar no multipliquen las palabras, pensando que por mucho hablar serán atendidos. Ustedes no recen de ese modo, porque, antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan” (Mt. 6, 7-8).
Entonces, sí hay que rezar, sí hay que orar. Pero no sólo para pedir y pedir, sino para tener una verdadera conversación con el Señor, en la que le hablamos, pero en la que también lo dejamos a El hablar. Y el Señor habla. El habla en el silencio, aunque no lo escuchemos con nuestros oídos, sino con el corazón.
Por eso se oye hablar de la oración de silencio o de recogimiento u oración de contemplación, en que más bien escuchamos a Dios, sin hablar nosotros. Como María, la hermana de Lázaro, que se sentaba a los pies de Jesús para oírlo hablar. Como la Santísima Virgen que “guardaba las cosas en su corazón” (Lc. 2, 51).
También podemos orar meditando, como, por ejemplo cuando leemos un trozo de la Biblia y pensamos en lo que el Señor nos quiere decir con su Palabra.
También podemos orar con oraciones que conocemos de memoria, como el Padre Nuestro que Jesús nos enseñó y el Ave María que contiene palabras de la Sagrada Escritura de alabanza a la Virgen. Podemos orar con el Rosario, oración privilegiada de la Iglesia que la Virgen nos pide para poder estar protegidos dentro de su Inmaculado Corazón. El Rosario es oración indispensable siempre, pero más que nunca en momentos de confusión y dificultades como las que estamos viviendo hoy, ademas los rezos, son y sirven para cuando nuestra mente esta distraida y tenemos que concentrarnos y unirnos en oracion para alguna causa ya sea comunitaria o personal.
Según Santa Teresa de Jesús, existen tres tipos de oración: la Oración de Contemplación, la Oración de Meditación y la Oración Vocal. Y en la oración vocal, podemos tener varios temas de conversación con Dios: petición, intercesión, arrepentimiento, reparación, acción de gracias, adoración y alabanza, entrega y abandono, vamos!! Es platicar, conversar con nuestro Amigo,Consejero, hermano…Cristo Jesus.
Hay, entonces, muchas formas de orar como para tener reducida nuestra oración a una simple lista de peticiones. Si sólo fuéramos a orar para pedir, realmente no haría falta orar. Pero la oración es mucho más que pedir …y sí hace falta orar ... y orar mucho!. Dios así lo desea.
Ya tendremos oportunidad de profundizar en todas estas formas de Oracion…para asi aprender y crecer en el Espiritu de Dios..juntos como verdadera Iglesia Santa de Dios.

El que tenga oidos..que oiga.

Revdmo. David Falcon
CRISTO VIVE!!!

sábado, 27 de noviembre de 2010

Lectura y Homilia del Domingo 28 de Noviembre del 2010

Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (2,1-5):
 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor.» Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 121
R/.
 Vamos alegres a la casa del Señor

Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

Allá suben las tribus,
las tribus del Señor
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». R/.

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. R/.

Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos (13,11-14):

Daos cuenta del momento en que vivís; ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo.
Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (24,37-44):

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor


HOMILIA

De la angustia a la esperanza


      Hay de esperas a esperas. No es lo mismo la espera del padre que en la sala  del hospital aguarda que le comuniquen el nacimiento de su hijo, que la del soldado que en la trinchera aguarda el comienzo de la batalla. No es lo mismo el adviento que el espíritu de las lecturas de estos últimos domingos que nos hablaban del fin del mundo con imágenes terroríficas de destrucción y cataclismos cósmicos. 

Es que ya hemos comenzado el Adviento. Comienza un nuevo año litúrgico, la oportunidad de domingo a domingo volver a meditar los grandes misterios de la vida de nuestro señor Jesucristo, el centro, el Alfa y la Omega, el principio y el fin de nuestra fe. Si seguimos aquí, si somos miembros de esta comunidad creyentes es porque la figura de Jesús sigue estando en el centro de nuestros pensamientos. Y su reino es el sueño que anima nuestro compromiso. Y su Padre nos hace sentirnos miembros de la misma familia de Jesús y hermanos de todos los hombres y mujeres de nuestro mundo. Y su Espíritu lo sentimos dentro de nosotros, animando nuestra vida, impulsando nuestros esfuerzos por crear fraternidad y vencer al odio y la violencia que demasiadas veces nos hacen hundirnos en el barro de la historia. 

Comienza el Adviento
      Y el primer misterio que hay que celebrar es el nacimiento de Jesús. No es un nacimiento más. Nos habla de la encarnación del Hijo de Dios. Nada es accidental en ese nacimiento. Todos los detalles tienen un poderoso significado para nuestra fe. Por eso no podemos llegar a celebrar la Navidad sin una adecuada preparación. El Adviento es ese tiempo que nos dispone para celebrar la Navidad, para darnos cuenta de lo que celebramos y vivimos, para que llegue a lo más hondo de nuestro corazón y entendimiento el misterio de un Dios hecho niño en un pesebre. 
      Adviento es tiempo de espera alegre. Lo que se nos viene encima no es una amenaza sino una gracia. La invitación a estar en vela no es para estar preparados ante el desastre final sino  para disfrutar en comunidad de una espera que es casi tan alegre y gozosa como la misma celebración del hecho. En la espera anticipamos la realidad que viene, la presencia de Dios entre nosotros. En la espera nos permitimos soñar con un mundo diferente. Y ese sueño transforma ya nuestra manera de comportarnos, nos hace vivir de otra manera. 

En la espera, volvemos a leer los textos de los antiguos profetas y sus palabras resuenan en nuestro corazón y pintan una sonrisa en nuestro rostro. Leemos y releemos las palabras de Isaías en la primera lectura y nos dan ganas de salir caminando hacia el monte del Señor. Es como si el Espíritu de Dios nos convocará a salir de las iglesias, de nuestras casa, a marchar por la calle anunciando a todos el gozo que se avecina. Por muchas noticias de crisis y desastres de los que están llenos nuestros noticieros, hay una noticia más importante . 
Va a nacer Jesús!!, será el árbitro de las naciones. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. Es el más viejo sueño de la humanidad –la paz, la felicidad, la union, el bienestar para todos– que se vislumbra  ya en el horizonte. Y nosotros sabemos que ese sueño se va a hacer realidad. Se ha hecho ya realidad en Jesús, cuyo nacimiento nos preparamos para celebrar.

Tiempo para estar en vela 
      Por eso es hora de despertarnos del sueño. O de las pesadillas en que a veces estamos tan metidos que no vemos la luz del Señor que se ve ya en el horizonte. La realidad es que la noche está avanzada y el día se echa encima. Hay que levantarse, desperezarse, salir de casa y ponerse trabajar por un mundo mejor, como dice la lectura de la carta de Pablo a los Romanos. 
      Es lo mismo que nos dice el Evangelio: ya está cerca algo tan importante que va a cambiar nuestra vida cotidiana. Hasta ahora la gente comía, bebía y se casaba. Ahora viene algo nuevo. Algo que va a cambiar el color de todo lo que hacemos, que va a dar un nuevo sentido. Lo que viene es la presencia novedosa del Espíritu de Dios, la irrupción de la gracia de Dios que, como un torrente, inunda nuestro presente y nos hace vivir de otra manera: bajo la luz de la misericordia, la reconciliación, el perdón, la comprensión. En definitiva, bajo el inmenso paraguas del amor de Dios que desea la felicidad en la  vida de todas sus criaturas. 
      Por eso hay que estar preparados, en vigilia, y ya desde ahora gozar de esa presencia. ¿No se dice siempre que las vísperas de una fiesta son casi mejores que la fiesta misma? Pues ya estamos en las vísperas de la Navidad. Es tiempo de disfrutar y de gozar con la preparación de la fiesta mayor del año: viene Jesús. No es tiempo de angustia sino de Esperanza. 
El que tenga oidos…que oiga.
Revdmo. David Falcon
CRISTO VIVEEE!!

¿Por qué Dios permite que triunfen los malos?



Está bien decir que Dios “permite”, porque Dios nunca puede causar el mal, ya que El es infinitamente perfecto e infinitamente bueno. Dios es la Bondad y la Perfección mismas.
Ahora bien, en la Voluntad de Dios podemos apreciar dos formas: una activa, mediante la cual Dios causa todo el bien que vemos, y una pasiva mediante la cual permite que se suceda el mal ... y lo permite sólo para sacar un mayor bien.
Dios no quiere el mal ... solamente lo permite. Y lo permite porque Dios hizo a los seres humanos libres. Ser hombre o mujer significa ser libre, porque Dios quiere que lleguemos a El en libertad. Ser libre significa que podemos escoger libremente el bien y también escoger libremente el mal. Con la libertad existe entonces la posibilidad del mal.
El problema está en que los hombres y mujeres de todos los tiempos -desde Adán y Eva hasta hoy- hemos mal usado ese regalo tan valioso que Dios nos dio: la libertad.
Pero el mal en el mundo no es fruto de la Voluntad de Dios, sino del mal uso que el ser humano ha hecho de la libertad que Dios le dio.
Al dejarnos llevar por el orgullo, el egoísmo, la mentira y por tantas otras seducciones del Maligno, crecen, entonces, la maldad, la injusticia, el desamor, la violencia y todos los demás males que vemos en nuestro entorno y en el mundo entero.
Pero Dios no quiere esto. La Voluntad activa de Dios es que todos los seres humanos nos salvemos y lleguemos al conocimiento de la Verdad. El mal se sucede porque nosotros, los seres humanos, escogemos el mal. Dios simplemente permite que tomemos esa terrible opción por el mal. Y cada opción por el mal que tomamos cada uno de nosotros va causando otros males en el mundo.Por esto mismo, debemos entender que Dios no es el culpable de ningun mal que suframos...Dios no castiga, ni es nuestro verdugo...nosotros vivimos las consecuencias de nuestros errores y malas decisiones. !Dios no tiene nada que ver en nuestro dolor y sufrimiento!!.
Sabemos que Dios puede sacar -y de hecho saca- bien de cualquier mal. El problema es que a veces nos cegamos y vemos sólo el mal y los males causados por el mal. Por estar tan alejados de Dios no podemos apreciar su actuación sacando bien del mal.
El mejor ejemplo de este tipo de actuación divina es nuestra redención. Esta ha sido el mayor bien sacado del peor mal: la muerte injustísima de Jesucristo, el Hijo de Dios, fue causa de nuestra salvación eterna.
Cierto, muchos males parecen no recibir su castigo aquí en esta vida. Pero tenemos que estar seguros que, siendo Dios también infinitamente justo, en el tribunal de la eternidad quedará todo en orden.
Es decir, el Juicio Final dará a conocer la Sabiduría y la Justicia de Dios. Ese día conocerá toda la humanidad cómo Dios dispuso la historia de la salvación de la humanidad y la historia de cada uno de nosotros para nuestro mayor bien, que es la felicidad definitiva, perfecta y eterna en la presencia de Dios en el Cielo. Se conocerá cómo los diferentes males y sufrimientos de las personas y de la humanidad los ha tornado Dios para Su gloria y para nuestro bien eterno. Mucho de lo que ahora en este mundo se considera tonto, negativo, incomprensible, se verá y entendera a la luz de la Sabiduría Divina.
“‘El día que Yo actúe’, dice el Señor de los Ejércitos ... entonces verán la diferencia entre los buenos y los malos, entre los que obedecen a Dios y los que no lo obedecen. Ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice el Señor de los Ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el Sol de Justicia, que les traerá la salvación en sus rayos” (Mlq. 3, 13-20).
Es así como la presencia del mal en el mundo es un misterio que sólo quedará explicado en la otra vida, en el Juicio Final.

Vendrá el día en que el mismo Dios 
pondrá las cosas en su lugar.


El que tenga oidos ...que oiga.


Revdmo David Falcon
 CRISTO VIVE!!!!

jueves, 25 de noviembre de 2010

! FELIZ DIA DE ACCION DE GRACIAS !


Amadisimos hermanos:

Muchas personas piensan del día de acción de gracias como una maravillosa celebración, que les permite tener un largo fin de semana disfrutando de una suculenta cena. O tal vez, piensan que el día de acción de gracias es simplemente el principio de las celebraciones navideñas. ¿Cuál es el verdadero significado del día de acción de gracias?


Podemos rastrear ésta histórica tradición cristiana de Los Estados Unidos, desde el año 1623. En noviembre de 1623, después de recolectar la cosecha, el gobernador de la colonia de peregrinos "Plymonth Plantation" en Plymonth, Massachusetts, declaró:


"Todos ustedes, peregrinos, con sus esposas e hijos, congréguense en la casa comunal, en la colina... para escuchar al pastor, y dar gracias a Dios todo poderoso por todas sus bendiciones."


Este es el origen de esta celebración anual del día de acción de gracias. En los años siguientes, el congreso de los Estados Unidos proclamó en varias ocasiones el día de acción de gracias al todo poderoso. Finalmente, el 1° de noviembre de 1777 fue oficialmente declarado como día feriado:


"para solemne acción de gracias y adoración que con un corazón y en unidad de voz, las buenas personas expresen sus sentimientos de agradecimiento, y se consagren al servicio del su divino benefactor,...y que sus humildes súplicas plazcan a Dios, por medio de los méritos de Jesucristo, quien es misericordioso para perdonar, borrando y olvidando su pecados... Que plazca a Dios que las escuelas y seminarios de educación, tan necesarios para cultivar principios de verdadera libertad, virtud bajo su mano protectora, y prosperar la religión para la promoción y engrandecimiento de ese reino el cual consiste de paz, justicia y gozo en el Espíritu Santo..."


De nuevo, el 1º de enero de 1795, el primer presidente, George Washington, escribió su famosa proclamación de acción de gracias, en la cual él dice que es…


"nuestro deber como personas con reverente devoción y agradecimiento, reconocer nuestras obligaciones al Dios todopoderoso, e implorarle que nos siga prosperando y confirmado las muchas bendiciones que de El experimentamos..."


El jueves, 19 de febrero de 1795, George Washington apartó así ése día como el día nacional de acción de gracias.


Muchos años después, el 3 de octubre de 1863, Abraham Lincoln, proclamó por carta del congreso, un día nacional de acción de gracias. “El último jueves de noviembre, como un día de acción de gracias y adoración a nuestro padre benefactor, quien mora en los cielos” en esta proclamación de acción de gracias, el 16º presidente dice que es…


“anunciado en las Sagradas Escrituras y confirmado a través de la historia, que aquellas naciones que tiene al Señor como su Dios, son bendecidas. Pero nosotros nos hemos olvidado de Dios. Nos hemos olvidado de la mano que nos preserva en paz, nos multiplica, enriquece y fortalece. Vanamente nos hemos imaginado, por medio del engaño de nuestros corazones, que todas éstas bendiciones fueron producidas por alguna sabiduría superior y por nuestra virtuosidad. Me ha parecido, apropiado que Dios sea solemne, reverente y agradecidamente reconocido como en un corazón y una voz, por todos los americanos…”


Por eso es que cada año en el día de acción de gracias, los americanos dan Gracias a Dios todopoderoso por todas las bendiciones recibidas durante todo el año.

Por todo esto hermanos,en este dia...a una sola voz, Oremos a Nuestro Padre Dios, agradeciendo de todo corazon, sus bendiciones, Amor y Misericordia...

Gracias, Señor!!
Por la paz, la alegría y por la unión que los hombres, mis hermanos, me han brindado...por esos ojos que con ternura y comprensión me miraron, por esa mano oportuna que me levantó.

Gracias, Señor!!
por esos labios cuyas palabras y sonrisas me alentaron, por esos oídos que me escucharon, por ese corazón de amistad, cariño y amor que me dieron.

Gracias, Señor!!
por el éxito que me estimuló, por la salud que me sostuvo, por la comodidad y diversión que me descansaron.

Gracias, Señor!!
... me cuesta trabajo decírtelo,... por la enfermedad, por el fracaso, por la desilusión, por el insulto y engaño, la injusticia y soledad por el fallecimiento del ser querido. Tú lo sabes, Señor cuán difícil es, fue aceptarlo; quizá estuve a punto de la desesperación, pero ahora me doy cuenta de que todo esto me acerco más a Ti. ¡Tú sabes lo que hiciste!...Gracias Dios mio!

Gracias, Señor!!
sobre todo por la fe que me has dado en Tí y en los hombres; por esa fe que se tambaleó, pero que Tú nunca dejaste de fortalecer, cuando tantas veces encorvado bajo el peso del desánimo, camine, gracias a ti por el sendero de la verdad, a pesar de la oscuridad.

Gracias, Señor!!
por el perdón que tantas veces debería haberte pedido y otorgado, pero que por negligencia y orgullo he callado.


Gracias, Señor!!
por perdonar mis omisiones, descuidos y olvidos, mi orgullo y vanidad, mi necedad y caprichos, mi silencio y mi excesiva locuacidad.

Gracias, Señor!!
por dispensar los prejuicios a mis hermanos, mi falta de alegría y entusiasmo, mi falta de fe y confianza en Ti, mi cobardía y temor al compromiso.

Gracias, Señor!!
porque me han perdonado...

Gracias, Señor!!
por indultar mi hipocresía y doblez y hacerme ver que debo cambiar esa apariencia que con tanto esmero cuido, pero que sé en el fondo no es más que engaño a mí mismo.

Gracias, Señor!
por disculpar esos labios que no sonrieron, por esa palabra que callé y esas manos que no tendí y esa mirada que desvié, esos oídos que no presté, esa verdad que omití y ese corazón que no amé.

Gracias, Señor!
por esa protección con que siempre me has preferido.

Gracias, Señor!
por todos lo que no te dan gracias, por los que no imploran de tu ayuda y por los que no te piden perdón, por los que todavia no te conocen...
Dame un corazon agradecido y llena mi vida de esperanza y generosidad.


Señor Bendito y Alabado seas por siempre...me abandono en tu Amor... hágase tu voluntad y no la mía.
Amen.

CRISTO VIVE!!
Revdmo. +David Falcon










martes, 23 de noviembre de 2010

Jn 14,1-12: "Yo soy el camino y la verdad y la vida."



Hay personas que tienen una idea de Dios, no una vivencia, donde se imaginan que Dios es ese anciano regordete y bonachón que nos mira sentado desde las alturas. Otros, quizás más cercanos a una cierta fe o creencia, piensan que Dios es ese arreglatodo de la vida; un refugio en los momentos de apuro. Hay otros últimos que no se imaginan a Dios porque lo confunden con las distintas concepciones personales que le han ido transmitiendo. De esta manera Dios puede ser un revolucionario, un justificaconciencias, un remedio para tranquilizar mi vida... Pero, ¿Cuál es realmente el rostro de Dios?
Para conocer a Dios es necesario conocer a Jesús, Dios y hombre verdadero.
En este pasaje biblico, Jesús nos recuerda que la fe en el Padre incluye y comprende la fe en Él. El encuentro con el verdadero Dios es posible únicamente por medio de Jesucristo: "Nadie puede venir a mi Padre sino por mí" (Jn 14,6). Todos los caminos de búsqueda sincera de nuestro creador desembocan en Cristo.
Ser creyente y evangelizador significa profundizar en el encuentro de la conversión con Jesús y conocerle más profundamente y compartir esa experiencia con los demás. Evangelizar no es adoctrinar ni comprometerse en tareas meramente sociales; tampoco es hacer un discurso intelectual sobre la fe. Evangelizar es mucho más: es ser portadores de una seria y profunda amistad con el Señor y tratar que los demás le conozcan con esa misma o mayor intensidad.
En nuestro tiempo nos hemos acostumbrado a que las respuestas en nuestra vida y a nuestras necesidades (comida, vestidos, etc.) sean cubiertas por las cosas materiales: dinero, máquinas, tecnologia etc. en lugar de las personas. Bien es cierto que todo ello nos llega de la mano de otros seres humanos, pero ningún ser humano se vuelve para nosotros la respuesta definitiva a todas las necesidades interiores.
En el contexto de las necesidades más profundas del ser humano es donde se dan las afirmaciones de Jesús. Él es el camino, la verdad y la vida. Esto significa que es la explicación última de la vida humana. Encontrarse y profundizar en el Señor es ir construyendo poco a poco la base y vehiculo que nos conducira hacia nuestra salvacion…el camino ya esta hecho. Y senalado…Cristo.
¿Cómo es posible que aquellas palabras pronunciadas hace años por Jesús tengan todavía hoy actualidad y sentido?
¿Cómo Jesús sigue siendo hoy, después de tanto desarrollo técnico e industrial, la respuesta para el ser humano?
Las respuestas son claras: las palabras de Jesús van dirigidas al corazón de cada ser humano y es ese corazón quien debe de responder a la llamada.
A pesar de los siglos los seres humanos no somos tan distintos ni tan desiguales. La historia de la humanidad se hace presente en nuestra historia personal y concreta donde hacemos el mismo recorrido. También en cada uno de nosotros hay una prehistoria y una Edad Media, y un tiempo contemporáneo que tenemos que saber ir conjugando para entender el papel de Dios en nuestra vida.
Termina nuestro texto de hoy recordándonos que los que seguimos a Jesús haremos obras mayores que Él. Nos describe el Señor el proceso de la evolución de la fe. Muchas personas se olvidan que la fe tiene su proceso y su evolución. No llegamos a una fe completa y total en el momento de la conversión. La fe se va labrando poco a poco, es como una obra de arte donde los autores son siempre dos: Dios y tú.
Responde a estas preguntas, con verdadera sinceridad
1.       ¿Cómo concibes a Dios en tu vida? ¿Cómo "ves" a Dios?
2.       ¿Eres consciente de la evolución de tu fe? ¿Cómo empezó, cómo se ha ido desarrollando, en qué momento se encuentra?
3.       ¿Es Jesús camino, verdad y vida en tu vida? ¿Cómo?
4.       ¿Realizas una labor evangelizadora en tu vida? ¿Cómo?
5.       ¿Qué lagunas importantes quedan todavía por aclarar en tu vida de fe? ¿Cómo puedes irlas superando?

El que tenga oidos …que oiga.
Revdmo. David Falcon.
CRISTO VIVE!!!

sábado, 20 de noviembre de 2010

Lecturas y Homilia del Domingo 21 de Noviembre del 2010

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel (5,1-3):

En aquellos días, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón a ver a David y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos; ya hace tiempo, cuando todavía Saúl era nuestro rey, eras tú quien dirigías las entradas y salidas de Israel. Además el Señor te ha prometido: "Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel."»


Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrón a ver al rey, y el rey David hizo con ellos un pacto en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.
Palabra de Dios


Salmo
Sal 121,1-2.4-5
R/. Vamos alegres a la casa del Señor


Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.


Allá suben las tribus,
as tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.


Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1,12-20):


Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. El es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Palabra de Dios


Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (23,35-43):


En aquel tiempo, las autoridades hacían muecas a Jesús, diciendo: «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.»
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.»
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»


Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.»
Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.»
Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.»
Palabra del Señor


HOMILIA
Un rey y un reino diferentes


Este no es un reino como los demás ni nuestro rey se parece a ninguno de los que ha habido o habrá en la historia de la humanidad. Ya decía Jesús que estamos acostumbrados a que los poderosos nos exploten u opriman pero que entre nosotros no debía ser así. Lo malo es que las personas tendemos a imaginar lo desconocido a partir de su semejanza mayor o menor con las cosas que conocemos. Por eso, el mismo Jesús habló de reino y nosotros hemos terminado haciéndole a él rey. Y de tanto usar las palabras se nos ha colado de r la idea de que su reino es eso: un reino, y de que él es rey como lo son los reyes de este mundo.


¿Cómo son los reyes de este mundo? De muchas maneras…una de ellas es este ejemplo: En las sociedades animales de cualquier tipo siempre hay un líder y ese líder tiene muchas veces funciones de servicio a la comunidad: proteger a los más débiles, buscar alimento, etc. Pero lo que se da siempre en esas sociedades animales es que el líder se aprovechaba del grupo. Es decir, tiene a su disposición las mejores hembras, es el primero en comer y tiene derecho, pues, a los mejores bocados, etc.,Asi en nuestra sociedad, se da de igual forma el abuso…basta con explicar los mecanismos de organización social que hemos dado en llamar “política”. No hace falta decir nada más para entender que también en la sociedad humana los políticos muchas veces realizan un servicio a la sociedad pero que son más veces las que se aprovechan de ella, de nosotros, para su propio beneficio.


El pacto de Hebrón


Jesús no quería ser un rey de esa manera. Basta con leer el Evangelio detenidamente para entenderlo. Lo suyo es otra forma de comenzar. Posiblemente sea utópica en el sentido de imposible –por eso le costó la vida cuando lo intentó– pero es ciertamente otra forma de organizar la sociedad. Quizá la clave para comprender a Jesús y su idea de lo que era el reino nos la puede dar la primera lectura de este domingo. El segundo libro de Samuel nos cuenta que todas las tribus de Israel fueron a Hebrón y allí el rey David hizo con ellos un “pacto”. Es muy importante subrayar el “pacto”. Un pacto se hace entre iguales. A un pacto no se llega como resultado del poder de uno sobre los demás sino a través del diálogo, del acuerdo, del buen entendimiento. Y todos son responsables de guardar y llevar a la práctica el pacto.


Lo que Jesús nos ofreció de parte de su Padre fue la firma de un nuevo pacto con la humanidad. Para poder llegar a ese acuerdo, Dios tomó la iniciativa: se abajó, no hizo alarde de su categoría de Dios, se puso a nuestro nivel. En definitiva, se encarnó.


Pero no le entendieron. Porque no es fácil. Los judíos tenían, como tantos hoy en día, la idea de un líder, un Mesías, que fuese todopoderoso y les solucionase de un golpe todos los problemas. Los judíos, como nosotros tantas veces, no querían sino volver a ser niños y que papá o mamá les hiciese la vida fácil.


Ciudadanos libres del Reino de Dios


Los judíos eliminaron a Jesús porque en lugar de llevarles a la victoria, a la independencia, a un nuevo reino de esplendor, les invitaba a hacer otro camino diferente: el de su reino, el de la fraternidad, el de la acogida a los marginados, a los pobres, a los indefensos, a los enfermos. Porque el reino del que hablaba Jesús era otra cosa. Jesús era peligroso porque invitaba a la gente a pensar, a ser libre y responsable, a madurar como personas, a no dar por supuesto que lo que hacían los poderosos estaba bien sino a ponerse al nivel y discutir y dialogar y sentirse responsable de buscar el bien común. Lo de Jesús era otra cosa.


Así que Jesús es nuestro rey pero no al estilo al que estamos habituados. Es un rey que no se siente superior a nosotros, que se abaja. Es un rey que termina muriendo en la cruz. Es un rey que no cree en el poder de las armas sino en la fuerza de la reconciliación, del amor gratuito, de la misericordia. Es un rey que mantiene la esperanza y que, en medio de las dificultades, es capaz de crear esperanza en el corazón de los que están cerca de él, como vemos en el evangelio de hoy.


Hoy tenemos la oportunidad de volver a sellar el pacto con nuestro rey. De igual a igual, nos comprometemos a trabajar por el reino. Mejor dicho por “su” reino. Creemos que vale la pena y que podemos intentar vivir y relacionarnos de otra manera, no basadas en la ley del más fuerte sino en el amor. La jugada es arriesgada. A Jesús le costó la vida. Pero nosotros estamos llenos de esperanza porque sabemos que el Dios de la Vida está de nuestro lado.


Por lo mismo hermanos…digamos a una sola voz…


!!! VIVA CRISTO REY !!! SII….QUE VIVA !


El que tenga oidos..que oiga.


Revdmo. David Falcon


!! CRISTO VIVE !!










viernes, 19 de noviembre de 2010

UN GRITO…QUE SABE A ORACION(Mc. 10, 35-45)

Este pasaje de la Sagrada Escritura, nos narra la curación del ciego Bartimeo, incidente que nos ofrece bastante tela de donde cortar para extraer enseñanzas muy útiles a nuestra fe, nuestra vida de oración y nuestro seguimiento a Cristo.



Un día este hombre ciego estaba ubicado al borde del camino polvoriento a la salida de Jericó. Pedir limosna era todo lo que podía hacer para obtener ayuda humana, y eso hacía. Pero Bartimeo había oído hablar de Jesús, quien estaba haciendo milagros en toda la región. Sin embargo su ceguera le impedía ir a buscarlo. Así que tuvo que quedarse donde siempre estaba. Pero he aquí que un día el ciego, con la agudeza auditiva que caracteriza a los invidentes, oye el ruido de una muchedumbre, una muchedumbre que no sonaba como cualquier muchedumbre. Y al saber que el que pasaba era Jesús de Nazaret, “comenzó a gritar” por encima del ruido del gentío: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Trataron de hacerlo callar, pero él gritaba con más fuerza. Jesús era su única esperanza para poder ver.


Ciertamente Bartimeo era ciego en sus ojos corporales: no tenía luz exterior. Pero sí tenía luz interior, sí veía en su interior, pues reconocer que Jesús era el Mesías,“el hijo de David”, y poner en El toda su esperanza, es ser vidente en el espíritu. Su fe lo hacía gritar cada vez más y más fuertemente, pues estaba seguro que su salvación estaba sólo en Jesús. Y tal era su emoción que “tiró el manto y de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús”, cuando éste, respondiendo a sus gritos, lo hizo llamar.

Ahora bien, los “gritos” de Bartimeo llamaron la atención de Jesús, no sólo por el volumen con que pronunciaba su oración de súplica, sino por el contenido. “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”. Un contenido de fe profunda, pues no sólo pedía la curación, sino que reconocía a Jesús como el Hijo de Dios, el Mesías que esperaba el pueblo de Israel. De allí que Jesús le dijera al sanarlo: “Tu fe te ha salvado”.

Analicemos un poco más los “gritos-oración ” de Bartimeo. “Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí”. (Reconocer a Jesús, como hijo de David, era lo mismo que reconocerlo como el Mesías; es decir, el Hijo de Dios). Podemos decir que esta súplica desesperada de Bartimeo contiene una profesión de fe tan completa que resume muchas verdades del Evangelio. Es la llamada “oración de Jesús” que se utiliza para la oración constante, para orar “en todo momento ... sin desanimarse” (Ef. 6, 18), como nos recomienda San Pablo.


Si nos fijamos bien, es una oración centrada en Jesús, pero es también una oración Trinitaria, pues al decir que Jesús es Hijo de Dios, estamos reconociendo la presencia de Dios Padre, y nadie puede reconocer a Jesús como Hijo de Dios, si no es bajo la influencia del Espíritu Santo.


Además, al reconocer a Jesús como el Mesías, nuestro Señor, reconocemos su soberanía sobre nosotros y su señorío sobre nuestra vida, es decir, reconocemos nuestro sometimiento a su Voluntad. Y al decir “ten compasión de mí”, reconocemos que, además, de dependientes de El, tenemos toda nuestra confianza puesta sólo en El, nuestra única esperanza, igual que Bartimeo.


“Jesús, Hijo de Dios, ten compasión de mí, pecador” es una oración que contiene esta verdad del Evangelio: que somos pecadores y que dependemos totalmente de Dios para nuestra salvación. Es una oración de estabilidad y de paz que, repetida al despertar y antes de dormir y en todo momento posible a lo largo del día, puede llevarnos a vivir de acuerdo a la Voluntad de Dios ... y a seguir a Cristo, como lo hizo Bartimeo, quien “al momento recobró la vista y se puso a seguirlo por el camino”


El que tenga oidos…que oiga


Revdmo. David Falcon


CRISTO VIVE!!!






sábado, 13 de noviembre de 2010

Lecturas y Homilia del Domingo 14 de Noviembre del 2010

Primera lectura
Lectura de la profecía de Malaquias (3,19-20a):

Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir –dice el Señor de los ejércitos–, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 97,5-6.7-9a.9bc

R/.
 El Señor llega para regir los pueblos con rectitud

Tañed la cítara para el Señor, 
suenen los instrumentos: 
con clarines y al son de trompetas, 
aclamad al Rey y Señor. R/.

Retumbe el mar y cuanto contiene, 
la tierra y cuantos la habitan; 
aplaudan los ríos, aclamen los montes 
al Señor, que llega para regir la tierra. R/.

Regirá el orbe con justicia 
y los pueblos con rectitud. R/.

Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,7-12):

Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a esos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan.
Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,5-19):

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. 
Jesús les dijo: «Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.» 
Ellos le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?» 
Él contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida.» 
Luego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas

Palabra del Señor


HOMILIA

 El tema del fin del mundo ha estado siempre de alguna manera presente en la mente de la humanidad. Bastan con poner en cualquier buscador de internet “fin del mundo” y saldrán miles de referencias. Google, el más usado, encuentra 14.900.000 resultados. Casi todos hablan de que se acerca un tiempo de guerras de todo tipo y/o desastres naturales, incluidos algunos a nivel cósmico. Todos esos fenómenos provocarán la destrucción de este mundo. 

Todas esas predicciones se refieren básicamente a la destrucción del mundo occidental. En realidad para destruir este mundo nuestro no es necesario tampoco un especial cataclismo. Las infraestructuras de nuestras ciudades son ahora mismo tan frágiles –por la sencilla razón de que son enormemente complejas– que un fallo simple puede afectarlas de tal modo que provoque la destrucción del conjunto.

      Imaginemos por un momento un fallo en la cadena energética. Por unas semanas, por las razones que sean, se interrumpe la llegada del combustible que alimenta nuestros vehículos, las centrales de producción eléctrica, los sistemas de seguridad, etc. Las ciudades se quedarían sin electricidad –a oscuras–, los supermercados se vaciarían –sin alimentos–, los transportes públicos y privados se paralizarían –no se podría ir a trabajar–. ¿Haría falta mucho tiempo para que las personas se organizasen casi tribalmente en bandas territoriales a la búsqueda de recursos vitales para la supervivencia? Eso sería un verdadero fin de “nuestro” mundo, aunque no sería necesariamente el fin del mundo ni del universo.

El fin de “mi” mundo
      Es decir, lo que nos aterra de verdad es el fin de “nuestro” mundo. Y si me apuran el fin de “mi” mundo, de mi red de relaciones, mi familia, mis amistades, mi trabajo... Todo lo que me hace sentirme seguro y protegido. No me hace falta que llegue el fin del mundo a escala cósmica. Eso puede estar bien para una película. La realidad es que me basta imaginar el fin de “mi” mundo para sentirme desvalido y aterrorizado. Esa idea ha estado siempre de alguna manera presente en nuestra mente, como una amenaza inconsciente pero real, que tiene mucho que ver con el saber que nos vamos a morir y que, en ese momento, desaparecido nuestro mundo, nos vamos a enfrentar a lo desconocido. 
      Las lecturas de este día no nos amenazan con el fin del mundo. Son más bien una llamada fuerte a vivir el presente. La perseverancia de que habla Jesús al final del texto evangélico de hoy no es una virtud del futuro sino del presente. Hoy tenemos que vivir el Evangelio y construir el Reino. Hoy tenemos que tender la mano al hermano para construir la casa común. Hoy debemos ser perseverantes en el amor. Hoy hemos de cuidar con esmero este mundo que es nuestra casa y administrar sus recursos de forma que lleguen para todos, hoy y en el futuro.
TENEMOS QUE VIVIR INTENSAMENTE…PLENAMENTE HOY.

 El problema es que algunos se quedan tan embobados ante el anuncio, casi siempre imaginario, de lo que puede suceder en el futuro, que se olvidan de vivir el presente. Pasa a todos los niveles, incluso en las relaciones personales. ¿No han conocido a esas personas que temerosas de lo que pueda suceder mañana –una despedida, una enfermedad– no son ya capaces de disfrutar de la alegría del momento presente? 

El regalo del presente
      San Pablo lo expresa en la segunda lectura con claridad. Algunos de los cristianos de Tesalónica estaban tan pendientes del fin del mundo, de la llegada definitiva de Cristo, que se suponía inminente, que nada de lo del presente les importaba. Así que habían dejado de trabajar. ¿Para qué trabajar si mañana o pasado mañana...? ¿Para qué comenzar a construir una casa si quizá no haya tiempo para terminarla? Pablo les dice que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan. 
      La vida no para. Es siempre regalo de Dios. Y no se debe despreciar el don del presente en nombre del futuro. Hoy toca vivir lo que hay y mañana ya afrontaremos lo que venga. Hoy toca comprometernos en la construcción del Reino. Hoy toca acoger a los hermanos y hermanas y hacer que nadie se sienta excluido. ¿Cómo podemos decir que ansiamos participar del Reino si hoy no abrimos las manos y los brazos a nuestros hermanos, si no les servimos y compartimos con ellos en la mesa común?
      Vendrán espantos o vendrá paz. Vendrán cataclismos o vendrá bonanza. Vendrán persecuciones o bienestar. Lo que sea lo vamos a vivir en el nombre de Jesús, como discípulos suyos, disfrutando del don de la vida que se nos regala en cada momento, testigos de la buena nueva con nuestras palabras y con nuestras obras. Sin miedo al futuro porque allí nos espera Dios, el que nos ha prometido en Jesús la Vida en plenitud. 

“UN DIA A LA VEZ”…has escuchado esta frase?, seguro si, lo dicen aquellos que han sobrevivido a su propio infierno personal, al tocar fondo dentro de  la desgracia de haber caido en vicios tales como las drogas, el alcohol…depresion, etc…
Al reconocer su enfermedad y decider rehabilitarse, toman esa sabia y gran decision.Vivir un dia a la vez, si intensamente, en control, alertas…
Tu dime, necesitas pasar por un infierno tal, para solo asi darte cuenta del valor de la vida…y de los momentos que pudieras disfrutar con tus hijos, tus padres, tus amigos…tu pareja?? Vamos!! Contigo mismo?!
Yo espero que no…pido a Dios que no sea asi…Animo!!
UN DIA A LA VEZ!...y gozalo plenamente minuto a minuto…pues nadie tenemos asegurada la siguiente hora…pues ninguno de nosotros sabemos cuando sera el fin de “nuestro de mi mundo”.

El que tenga oidos…que oiga.
Revdmo. David Falcon
CRISTO VIVE!!!