¡NO TENGAIS MIEDO!!! YO ESTOY Y ESTARE PARA SIEMPRE CON VOSOTROS! (cf Jn 14, 16-17).

sábado, 30 de octubre de 2010

Lecturas y Homilia del Domingo 31 de Octubre del 2010

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría (11,22–12,2):


Tú de todos tienes compasión, porque lo puedes todo y no te fijas en los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo podrían existir los seres, si tú no lo hubieras querido? ¿Cómo podrían conservarse, si tú no lo ordenaras? Tú tienes compasión de todos, porque todos, Señor, te pertenecen y amas todo lo que tiene vida, porque en todos los seres está tu espíritu inmortal. Por eso, a los que pecan los corriges y reprendes poco a poco, y les haces reconocer sus faltas, para que apartándose del mal crean en ti, Señor.
Palabra de Dios


Salmo
Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14
R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey


Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.


El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.


El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.


Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,11–2,2):


Con este fin oramos siempre por vosotros, pidiendo a nuestro Dios que os tenga por dignos de haber sido llamados por él, y que cumpla con su poder todos vuestros buenos deseos y los trabajos que realizáis impulsados por la fe. De esta manera el nombre de nuestro señor Jesús será honrado por vuestra causa, y él os honrará conforme a la bondad de nuestro Dios y del señor Jesucristo. Ahora, hermanos, en cuanto al regreso de nuestro señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos que no cambiéis fácilmente de manera de pensar ni os dejéis asustar por ningún mensaje espiritual, discurso o carta que recibáis, como si fuera nuestra, diciendo que el día del Señor ya ha llegado.
Palabra de Dios


Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):


Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús.


Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.»


Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador.


Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor: «Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.»
Palabra del Señor


HOMILIA


Hay muchos que en la vida aspiran a subir de categoría social, de nivel, de riquezas. Pero también es verdad que en la más tradicional espiritualidad cristiana hay toda una línea que invita a la humillación, al abajarse, a sentirse siempre culpables y pecadores por todo. Parece que la única forma de presentarse ante Dios es la del publicano, haya o no haya razón suficiente. Hay que humillarse, hay que poner limon en la herida de la culpabilidad. Sólo así podemos,al parecer, provocar la misericordia de Dios


La primera lectura de este domingo nos pone ante una realidad muy diferente Somos criaturas de Dios, Dios nos ha creado. Ese origen es el que nos hace valiosos. Todo ser humano es valioso porque es creación de Dios, porque es hijo o hija de Dios por más que con su comportamiento haya dañado o escondido esa realidad. Como dice la lectura de la Sabiduría: “en todos los seres está tu espíritu inmortal.”


Lo que veían en Zaqueo sus paisanos


Éste debería ser el punto de partida básico de nuestra relación con Dios: somos sus hijos, criaturas suyas, fruto de su amor; con los demás: son nuestros hermanos, son hijos de Dios como nosotros y dignos de su amor y del nuestro; y con la creación: aunque inanimada es fruto también de las manos de Dios, hay que respetarla y cuidarla porque forma parte del río de la vida que Dios ha creado.


A partir de aquí quizá sea más fácil comprender la actitud de Jesús ante Zaqueo, y ante los pecadores y marginados en general, ante todos los que sufrían de cualquier manera. La gente del pueblo de Zaqueo le veían como un explotador. No era precisamente amor lo que sentían por él. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos el jefe de los publicanos, de los que cobraban los impuestos en nombre del Imperio Romano no eran simplemente empleados de Hacienda como en nuestros días. Los romanos tenían el estado reducido al mínimo y en lugar de tener un ejército de funcionarios subarrendaban el cobro de los impuestos.


Es decir, Zaqueo había firmado una especie de contrato por el que se comprometía a entregar a los romanos una cantidad determinada todos los años. El resto era su problema. ¿Se entiende por qué se dice de él que era un hombre rico? ¿Se entiende por qué sus paisanos lo veían como un explotador? Estoy seguro de que hoy conocemos también por su nombre a otros “explotadores”.


Lo que Jesús veía en Zaqueo


Pues bien, Jesús mira a Zaqueo y descubre en él otra realidad más profunda y determinante. Lo de ser explotador o rico o mala persona no pasa de ser un accidente, algo que puede cambiar y cambiará. Lo más importante es la realidad básica: es un hijo de Dios, es un hombre que necesita conocer la misericordia y el amor de Dios. Ha buscado la seguridad en sus riquezas, en la explotación a sus hermanos. Jesús le invita a volver a casa, a sentirse de nuevo como lo que es: hijo de Dios.


Esa cercanía provoca el cambio en Zaqueo. Devolverá con creces sus bienes a aquellos a los que ha robado, compartirá lo que tiene con los pobres. Jesús le ha descubierto su ser auténtico y se siente en familia con todos sus hermanos y hermanas. Hay que subrayar que el cambio no ha sido fruto de la amenaza del infierno. Tampoco Jesús ha hecho ningún tipo de denuncia profética dejando al descubierto la injusticia de su comportamiento. Jesús lo hace con los fariseos pero no en este caso. Aquí sólo se ha acercado a él y se ha auto-invitado en su casa. Zaqueo era un hombre que había encontrado la seguridad en sus riquezas pero era también, quizá por eso mismo, un marginado social. Jesús le ha integrado en la gran familia de los hijos de Dios, esa familia que no excluye a nadie. Por una razón simple: porque Jesús ha venido a buscar lo que estaba perdido.


Tendríamos que aprender de Jesús a mirar a nuestros hermanos con los mismos ojos que él nos mira. Y a nosotros mismos. Podemos haber hecho muchas cosas malas pero siempre seremos hijos de Dios. Nada ni nadie nos podrá quitar eso. Ni nosotros mismos. Nuestro valor no reside en lo que hacemos o no hacemos sino en el hecho de que somos fruto constante del amor de Dios. Por eso, como dice Pablo en la segunda lectura, oramos por los demás siempre para que su dignidad de hijos brille siempre, para que alumbre todo lo valioso que está en nuestro interior. Para que se manifieste lo que está escondido
No hay seres humanos malos...solo hijos de Dios equivocados…


El que tenga oídos …que oiga.


Revdmo David Falcon


Cristo vive!!!!!






jueves, 28 de octubre de 2010

! ALTO!! ESCUCHA Y REFLEXIONA...

EN LA OSCURIDAD DE TU HABITACION... CON LOS OJOS CERRADOS Y EL CORAZON ABIERTO,  ESCUCHA CON ATENCION  LA VOZ DEL ESPIRITU, QUE HOY TIENE UN MENSAJE PARA TI...

sábado, 23 de octubre de 2010

Lectura y Homilia del Domingo 24 de Octubre del 2010

Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (35,12-14.16-18):

El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor, y su grito alcanza las nubes; los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.
Palabra de Dios

Salmo
Sal 33,2-3.17-18.19.23

R/.
 Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento,
 
su alabanza está siempre en mi boca;
 
mi
alma se gloría en el Señor: 
que los humildes lo escuchen y se alegren.
 R/. 

El Señor se enfrenta con los malhechores,
 
para borrar de la tierra su memoria.
 
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
 
y lo libra de sus angustias.
 R/. 

El Señor está cerca de los atribulados,
 
salva a los abatidos.
 
El Señor redime a sus siervos,
 
no será castigado quien se acoge a él .
 R/.

Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,6-8.16-18):

Estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca
del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy
como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.» Palabra del Señor

HOMILIA

 

Del mercadeo a la gratuidad 



 

Uno de los sentimientos más profundos de toda persona humana es el temor frente a la inseguridad, frente a lo desconocido, frente a lo que no controlamos. Por eso, una de las motivaciones más comunes para nuestras decisiones, para nuestros actos, es la búsqueda de una mayor seguridad. Trabajamos para ganarnos el pan de hoy y el de mañana, para estar seguros de que mañana vamos a poder seguir alimentándonos y vivir. Ponemos cerraduras en nuestras casas para estar seguros frente a la amenaza de lo desconocido que está al otro lado del recinto en que nos sentimos seguros. Es la misma razón por la que las naciones tienen ejércitos y policías para proteger sus fronteras. Esa seguridad, a todos los niveles, la pretendemos comprar con nuestro trabajo, con nuestro dinero, con nuestro esfuerzo. 

in darnos cuenta esa misma motivación también funciona en nuestra relación con Dios. Buscamos la seguridad ante él, que Dios no sea una amenaza para nuestra vida. Queremos tenerle de nuestro lado. Y tenemos la tentación de querer comprar la benevolencia de Dios, de asegurarnos de que Dios está a nuestro favor. Más si tenemos en cuenta que Dios lo puede todo y lo sabe todo. Ante él no hay engaño posible. Hay que cumplir fielmente sus normas y condiciones. Sus reglas y mandamientos. Esa es la manera como podemos estar seguros. La idea de la condenación se aleja en la medida en que obedecemos su voluntad. Y nos aseguramos la salvación. 

El fariseo compra la salvación 
      Hay personas que viven así su relación con Dios. Rezan rosarios, van a misa, cumplen con los mandamientos, aman al prójimo. Pero todo no es más que una forma de pagar el precio que cuesta la salvación. Dicho de otra manera, así se sienten seguros de tener la salvación eterna, de tener a Dios de su parte. 
      En el evangelio de este domingo se nos presenta así la figura del fariseo. Cumple con todas las normas y leyes. Hace incluso más de lo que está legalmente exigido. Por eso se siente seguro de poder levantar la cabeza frente a Dios. Él no es como los demás pecadores. Con todo su bagaje de cumplimiento, está convencido de que puede dirigirse a Dios de tú a tú. Y prácticamente exigirle la salvación. Ha pagado su precio. Lo normal es que obtenga a cambio lo que ahora se le debe: la salvación. 

La verdad es que el fariseo no se ha enterado de nada. Se ha confundido de medio a medio. No se ha dado cuenta de que lo mejor de la vida no se compra sino que se encuentra regalado. Para empezar, Dios nos ha regalado la vida y la libertad y la conciencia. Y, sobre todo, la capacidad de amar y ser amados. Dios nos ha regalado su amor. El amor es el verdadero caldo de cultivo de la vida, de la felicidad, de la salvación. Y el amor siempre se regala. Nunca se compra. Nunca se puede comprar. Ni con todo el oro del mundo. Ni con todos los sacrificios ni misas ni rosarios ni ayunos ni oraciones ni... 

El publicano experimenta la compasión de Dios
      El publicano tiene conciencia de que no merece nada. Es un superviviente de la vida. Ha pataleado en el barro tratando de mantener la cabeza fuera. No tiene ningún título ni privilegio que poner en la presencia de Dios. Sabe que sólo puede esperar y confiar en la compasión y en la misericordia del que le regaló la vida. Por eso se sitúa atrás, al fondo de la sinagoga y mantiene los ojos bajos. Sólo confía y espera. No tiene nada. Pero, precisamente por eso, sólo él puede experimentar la gratuidad del amor de Dios, que le sigue bendiciendo con la vida y abriéndole caminos de esperanza y de perdón. La paradoja está en que es el fariseo el que encuentra la salvación, la justificación, ante Dios mientras que el fariseo se va con las manos vacías. O mejor, se va con las manos llenas de muchos actos religiosos mediocres y esteriles,  pero vacías de Dios.
      La experiencia básica de la fe cristiana es el encuentro gratuito con Dios y con su amor manifestado en Cristo. Ese amor transforma la vida de la persona, le capacita para amar y para vivir agradecida. Todo lo que viene luego –cumplir las normas, participar en la eucaristía, orar con la Palabra, ponerse al servicio de los hermanos más necesitados– no es una forma de conseguir méritos ante Dios sino expresión y comunicación del amor sentido y experimentado, del amor recibido de Dios. Es solo consecuencia natural…que sale de un Corazon agradecido y lleno del Amor de Dios.
 El publicano volvió a su casa capacitado para amar porque se dejó llenar por la misericordia y la compasión de Dios. El fariseo volvió a su casa dispuesto a seguir cumpliendo normas y leyes que le dejaban siempre en un callejón sin salida en el que nunca se encontraba de verdad con el Dios del Amor y de la Vida.


EL QUE TENGA OIDOS..QUE OIGA.
Revdmo. David Falcon

Cristo vive!!!!

jueves, 21 de octubre de 2010

Cómo Amar en Momentos de Odio y Oposición



¿Cómo mantienes una actitud positiva, predicas esperanza y permaneces amable y generoso cuando confrontas oposición, incomprensión, hostilidad y odio?

Eso es lo que hizo Jesús; y esa cualidad especial de su vida y de su enseñanza constituye quizás el mayor reto personal y moral para todos nosotros que intentamos seguirle. ¿Cómo te mantienes amable frente al odio? ¿Cómo permaneces enérgico y animoso frente a la incomprensión? ¿Cómo sigues siendo afectuoso y amable frente a la hostilidad? ¿Cómo amas a tus enemigos cuando quieren eliminarte?

La práctica totalidad de nuestros instintos íntimos funcionan aquí en contra nuestra.Nuestros instintos naturales son generalmente auto-protectores, incluso hasta paranoides, contrarios a la abnegación y al perdón. Nuestro sentido innato de justicia exige el ojo por el ojo, el devolver en especie, odio por odio, recelo por recelo, homicidio por homicidio. Y esto no sólo pasa precisamente en los grandes asuntos, como sería nuestro esfuerzo por permanecer amables frente a amenazas de muerte. Nos esforzamos también por permanecer amables aun frente a pequeñas provocaciones, como la irritación.

¿Cómo aguantamos y controlamos la oposición, la incomprensión, el malentendido, la hostilidad y el odio?
Algunas veces nuestra respuesta consiste en quedarnos paralizados. Nos sentimos tan intimidados y amenazados por la oposición y el odio que tomamos la retirada y nos escondemos.
 Retenemos nuestros ideales, pero ya no los ponemos en práctica en presencia de nuestros oponentes. Seguimos hablando de amor y comprensión, pero no a nuestros enemigos (a los que ciertamente no odiamos, pero de quienes nos mantenemos ahora alejados).

A veces nuestra respuesta es exactamente la contraria, a saber, frente a la oposicióndesarrollamos una piel tan dura que no tenemos por qué preocuparnos de lo que los demás piensen de nosotros: ¡Que piensen lo que les dé la gana! ¡Si no les gusta, que aguanten! El problema con nuestra “actitud de piel dura” es que nuestra capacidad de seguir predicando las palabras correctas y obrando las acciones correctas se basa, en parte, en una cierta ceguera e insensibilidad. En nuestra mente, nosotros no tenemos ningún problema. Los demás son los que los tienen.

Esta insensibilidad toma a veces una forma más sutil: la condescendencia. Se da esto cuando creemos que tenemos un corazón lo suficientemente grande como para amar a los que se nos oponen o nos odian, justo cuando nuestra empatía y amor se basan en un cierto elitismo, a saber, en el sentimiento de que somos tan superiores, moral y religiosamente, a los que nos odian que podemos amarles en su ignorancia: “¡Pobres; gente ignorante! ¡Si fueran más juiciosos…!” –pensamos.
Esto no es amor, sino un claro complejo de superioridad disfrazado de empatía y de preocupación. No fue así precisamente cómo Jesús trató a los que le odiaban.

¿Cómo les trató Jesús? Frente al odio y a la muerte infligida por sus enemigos, Jesús no se intimidó, ni tuvo piel dura ni fue condescendiente. ¡Qué hizo, pues?  iSe arraigó con mayor hondura en su propia dentidad y, allí en el fondo, encontró el poder para seguir siendo afectuoso, amable, dispuesto a perdonar, frente al odio y al asesinato. ¿De qué modo?

Mientras Jesús era ejecutado oró así: “Perdónalos, porque no saben lo que están haciendo”, podemos señalar con agudeza que, de hecho, sus verdugos sí sabían lo que hacían. Sabían que estaban crucificando a un hombre inocente. Entonces, ¿por qué dice Jesús justamente que estaban obrando con ignorancia?
Su ignorancia, como lo hemos resaltado , se sitúa en un nivel más profundo: Ignoraban cuánto él les amaba mientras que él mismo no era amado. Cuando los evangelios describen el estado interior de Jesús en la Última Cena, dicen: “…Jesús, sabiendo que el Padre lo había puesto todo en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, se levanta de la mesa, se quita el manto…”

Jesús fue capaz de seguir amando y perdonando frente al odio y al asesinato porque, en el corazón mismo de su auto-conciencia,  tenía conciencia de quién era él mismo, hijo de Dios, y cuánto le amaba su Padre. No tenía piel dura ni era elitista, justamente estaba en contacto con su propia identidad (quién era él mismo) y cómo era amado por su Padre. De esa fuente sacó su energía y su poder para perdonar.

También nosotros tenemos acceso a ese mismo poderoso manantial de energía.Como Jesús, nosotros también podemos estar tan dispuestos a perdonar.

Creo que muy pocas cosas se necesitan tanto hoy día, sea en la sociedad o en la iglesia, como esta capacidad de comprensión y de perdón. Seguir ofreciendo a otros genuina comprensión y auténtico amor frente a la oposición y el odio constituye el reto más fundamental, tanto social y político como eclesial, moral, religioso y humano.

Algunas veces la gente de iglesia intenta señalar una cuestión moral concreta como la prueba definitiva para determinar si alguien es o no es verdadero seguidor de Jesús. Si hubiera de existir una verdadera prueba definitiva que muestre al genuino seguidor de Jesús, ojalá fuera ésta: ¿Puedes seguir amando a los que te malinterpretan, a los que se te oponen, te son hostiles y te amenazan – sin sentirte paralizado, endurecido o condescendiente?  Puedes verdaderamente y sinceramente seguir amando como Jesus amo y perdono a sus enemigos?

El que tenga oidos..que oiga.

Revdmo. David Falcon
Cristo vive!!!

domingo, 17 de octubre de 2010

Lectura y Homilia del Domingo 17 de Octubre del 2010

Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo (17,8-13):
En aquellos días, Amalec vino y atacó a los israelitas en Rafidín. Moisés dijo a Josué: «Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec. Mañana yo estaré en pie en la cima
del monte, con el bastón maravilloso de Dios en la mano.» 
Hizo Josué lo que le decía Moisés, y atacó a Amalec; mientras Moisés, Aarón y Jur subían a la cima
del monte. Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israel; mientras la tenía baja, vencía Amalec. Y, como le pesaban las manos, sus compañeros cogieron una piedra y se la pusieron debajo, para que se sentase; mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sostuvo en alto las manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su tropa, a filo de espada. Palabra de Dios

Salmo
Sal 120,1-2.3-4.5-6.7-8
R/.
 El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra

Levanto mis ojos a los montes:
 
¿de dónde me vendrá el auxilio?
 
El auxilio me viene del Señor,
 
que hizo el cielo y la tierra.
 R/. 

No permitirá que resbale tu pie,
 
tu guardián no duerme;
 
no duerme ni reposa
 
el guardián de
Israel. R/. 

El Señor te guarda a su sombra,
 
está a tu derecha;
 
de día el sol no te hará daño,
 
ni la luna de noche.
 R/. 

El Señor te guarda de todo mal,
 
él guarda tu
alma; 
el Señor guarda tus entradas y salidas,
 
ahora y por siempre.
 R/.

Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (3,14–4,2):
Permanece en lo que has aprendido y se te ha confiado, sabiendo de quién lo aprendiste y que desde niño conoces la sagrada Escritura; ella puede darte la sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación. Toda Escritura inspirada por Dios es también útil para enseñar, para reprender, para corregir, para educar en la virtud; así el hombre de Dios estará perfectamente equipado para toda obra buena. Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir. Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,1-8):

En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres,
como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara."» 
Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?»
Palabra del Señor

Homilía

En mi país (Mexico) la justicia es muy lenta. Te puedes encontrar que un juicio se realiza bastantes años después de ocurridos los acontecimientos donde ya la memoria y la seguridad de los testigos (si es que están vivos el día del juicio...) no es la misma. En muchas ocasiones incluso bien el acusado o los propios declarantes se desdicen de lo que en su momento afirmaron...
Hoy el Evangelio nos propone la parábola del juez inicuo, llamada también de la viuda importuna. Jesús estaba indicando a los suyos la importancia de orar sin desfallecer y les propone la parábola citada. Lógicamente las preguntas saltan inmediatamente en nuestro corazón y en nuestra mente. ¿Acaso no hemos visto personas que ante la muerte de un ser querido gritaban con desesperación que le habían pedido a Dios con mucha fe que sanara a su familiar...? ¿Acaso no hemos oído maldecir a Dios por no conceder lo que con tanta necesidad se le pedía...? ¿Acaso no es en las peticiones no concedidas donde más personas encuentran un motivo para alejarse de Dios...? Pero Jesús insiste que tenemos que orar sin desfallecer...
Para unas personas, Dios ha creado el mundo, pero luego se ha desentendido de Él. Para otros, absolutamente todo, hasta en las cosas más insignificantes de la existencia, Dios está actuando... Como siempre tenemos que buscar el nivel necesario para descubrir la actuación de Dios en el mundo respetando la autonomía de la naturaleza y la libertad de las personas.
La oración no debe ser para el cristiano algun accesorio o un dialogo de simple conveniencia.La oracion es algo imprescindible para entender la vida y lo que en ella nos pasa. Todos tenemos un diálogo interior con nosotros mismos. Estamos durante el día pensando y analizando nuestras vivencias interiores. En el cristiano ese diálogo personal interno debe quedar iluminado por la presencia viva de Jesús. Ya el cristiano no dialoga individualmente consigo mismo sino que en su mente y en su corazón siente la cercanía de Dios acompañante y hacedor del camino.
Muchos cristianos se mueven en una espiritualidad estéril. Piensan que una cosa es Dios al que deben guardar en su corazón, pero no lo sacan pues piensan que no resiste el aire de la vida cuando salen al encuentro con los demás.No quieren compartirlo con nadie...Estos hermanos y hermanas viven lejos de la realidad. Su predicación del Evangelio es estéril porque lo que plantean y lo que viven lo hacen desde una trinchera oculta para que nadie le "robe" a Dios en su corazón. Se olvidan estos amigos y amigas que Dios no tiene miedo a salir a la ventolera del mundo, es más, necesita respirar nuestro aire porque Dios se hizo hombre... Terminan siendo raíces sin obras.
Otros hermanos se mueven en el universo contrario. El compromiso por el Evangelio no les deja tiempo para entrar dentro de sí y preparar al Señor una morada digna. Una morada que pasa por la sensatez, la fe, la esperanza y el amor... Están todo el día entregados a los pobres y a los necesitados, pero huyen del diálogo interior consigo mismo y con Cristo. Su Evangelio está a medias. Son obras sin raíces...
El Señor nos llama a orar siempre porque bien sabe que necesitamos raíces con obras. Hacer presente a Jesús en el mundo significa equilibrar estos dos aspectos que tanto hacen sufrir cuando van por separados. Centrar nuestra vida en Cristo es la tarea de toda nuestra existencia, pero centrarla no para guardar su presencia sino para que dé fruto abundante.
¿Por qué debemos orar incluso si no percibimos los resultados de nuestras peticiones? En el mundo que vivimos, donde tanto se premia la prontitud y la eficacia, se nos invita a entrar en otra dinámica totalmente nueva. Tenemos que entrar en el ritmo de Dios.
Puede ser que estés necesitando hoy más que nunca de su presencia. Es probable que pienses que el Señor te falla... Cuando vivimos pegados al Señor salimos al mundo sin miedo porque el Espíritu Santo actúa en nosotros. Dice la Escritura que donde hay amor no hay miedo. Tenemos que orar con amor hacia Dios y hacia los demás. Muchas de las oraciones que hacemos están llenas de abatimiento, de tristeza, de amarguras, de mil infelicidades. Podemos rezar desde esas situaciones pero no con esas actitudes. Si en plena batalla somos capaces de orar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo desde el amor, siempre encontraremos respuestas, quizá no la que deseamos,pero si la que necesitamos,  pero ten la seguridad que cuando oramos con amor Dios nunca se queda mudo.
El ser humano actual está perdiendo la escucha y el diálogo interior, es por ello que cada vez el vacío se hace más presente en muchas personas. Vivimos en una sociedad de sordomudos del interior.Discapasitados del corazon.
La Palabra, la oración y los sacramentos son los medios que Dios nos ha dado para mantener un constante diálogo con Él y con el mundo, de una manera muy especial con los más pobres y necesitados. Cuando vivimos estas tres dimensiones: Palabra-oración-sacramentos, Dios nunca quedará arrinconado en la caja fuerte de nuestro corazón para que nadie nos lo quite. Jesús quiere repartirse a todos y para todos, de ahí que nos dejó su Palabra, su vida, su cuerpo que se da por toda la eternidad. El que de verdad intenta seguir a Cristo tiene que tener un corazón lo suficientemente grande para que en él quepa toda la humanidad, y una vida lo suficientemente sintonizada con Dios para que a través de lo que hace se abra una ventana del cielo para que las personas descubran a Cristo. Hoy diríamos que el amor de Dios es interactivo, nunca algo individualizado. El sagrario de Cristo es el mundo y por eso en cada uno de nuestros templos se ha quedado como Palabra que hable y cuerpo que da vida...
Tenemos que confiar en los plazos de Dios.
Cuando rezamos el Padrenuestro decimos "Hágase tu voluntad en la tierra y en el cielo" no podemos olvidarnos de estas dos dimensiones donde Dios actúa siempre para nuestro bien aunque en un determinado momento creamos que no es así.
Orar es platicar con el Amigo...pero tu..eres amigo de Cristo??
El que tenga oidos...que oiga.
Revdmo. David Falcon     Cristo vive!!!

oremos!!
(con humildad y entregados a cada una de las palabras,repite esta oracion todos los dias de la semana..asi aprenderemos a orar..)
Dios...Padre Bueno, Tú eres Todo Amor,
 te damos Gracias porque siempre escuchas
nuestras súplicas, plegarias y peticiones.

Te damos Gracias porque siempre
atiendes nuestras necesidades con cariño,
y jamás te olvidas de nosotros.

Tú que eres Padre Misericordioso,
ayúdanos a mantener viva nuestra fe
alimentándola con el poder de la oración.
Ayúdanos, Padre nuestro, a dar testimonio diario
para que todas las personas puedan conocerte y amarte.

 Padre 
Haz 
que nuestra fe sea real y comprometida

y nos haga clamar buscando la justicia.
Haz que nuestra oración continua
nos permita encontrarnos a diario contigo
para fortalecer nuestra fe y escucharte
para así poder conocer tu Voluntad y cumplirla.

Te damos Gracias, Dios Padre nuestro,
porque Tú nos cuidas con ternura y nos enseñas
la importancia y fuerza de la oración diaria.
Dios, ten Misericordia de nosotros
y haz que nuestra vida sea una constante oración.  



Amén.